La Consejera de Cultura Miren Azkarate, Gurutz Larrañaga, Viceconsejero de Cultura Juventud y Deportes,  la Directora de Patrimonio Cultural Arantza Arzamendi y la responsable del Centro, Koro Mariezkurrena,  han presentado esta mañana el nuevo Centro de Depósito de Materiales arqueológicos y paleontológicos del Gobierno Vasco en Gipuzkoa , ubicado en el barrio donostiarra de Intxaurrondo. Este Centro de Depósito, de 1.000 metros cuadrados de superficie útil, es un servicio del Departamento de Cultura del Gobierno Vasco y en el mismo se albergan y están a disposición de los investigadores los materiales de yacimientos arqueológicos y paleontológicos de Gipuzkoa que se han ido formando a lo largo de más de 100 años de investigaciones, y siguen y seguirán creciendo al compás de la actividad actual y futura.

El Centro de Depósito de Materiales arqueológicos y paleontológicos del Gobierno Vasco es un servicio del Departamento de Cultura destinado a la conservación, catalogación y puesta a disposición de investigadores de los materiales arqueológicos y paleontológicos descubiertos en el territorio histórico de Gipuzkoa, además del préstamo de fondos para su exhibición y muestra en exposiciones o Museos. Con mil metros cuadrados útiles y dotado de las más modernas medidas para garantizar la adecuada conservación de los materiales depositados, el  servicio del Centro de Depósito va a ser atendido por un equipo formado por personal con solvencia técnica acreditada en materia de paleontología del cuaternario, y arqueología prehistórica e histórica, así como una serie de asesores científicos en otros ámbitos relacionados con las colecciones depositadas y su conservación.
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Deia.- No hay un punto intermedio. O se cree una versión o la contraria. El ex director de Veleia, Eliseo Gil, defendió este miércoles el método arqueológico que desarrolló en el yacimiento, y ayer tres arqueólogos que integraron su equipo -y lo abandonaron por decisión propia en enero de 2007- criticaron, sin paliativos, la forma en que se desarrollaba el trabajo del proyecto Iruña Veleia III Milenio.

Material acumulado durante diez meses sin procesar, pérdidas de piezas durante días, excavación sin personal cualificado, falta de documentación gráfica de los hallazgos… José Ángel Apellániz, Carlos Crespo y Miguel Ángel Berjón hicieron públicas quejas como éstas en torno a los procedimientos seguidos en el recinto. Una falta de garantías que, en su opinión, motiva que los revolucionarios hallazgos de 2005 y 2006 no puedan contar con el refrendo de la comunidad científica. Es más, aseguran que nunca se dieron cuenta de que extraían de la tierra grafitos excepcionales, sino que todos aparecieron tras el lavado de las piezas.

Los tres trabajadores formaron parte de Lurmen, la firma dirigida por Eliseo Gil, entre 2002 y 2006. Entonces, exceptuando a la dirección del yacimiento romano, eran los únicos arqueólogos titulados del equipo. Sin embargo, justo cuando se presentaron los revolucionarios hallazgos de Veleia, los grafitos que cambiaban la historia del euskera y la religión, decidieron abandonar el barco. Lurmen lo atribuyó entonces a motivos personales y laborales, y los tres arqueólogos guardaron silencio. Hasta ayer.

Apellániz, Crespo y Berjón explicaron, en una rueda de prensa, que dejaron Veleia por sus diferencias con la dirección del yacimiento. Los tres arqueólogos no estaban de acuerdo con los métodos de Gil y mucho menos con su apuesta por sacar a la luz sus hallazgos sin el suficiente consenso científico. De hecho, aquel 8 de junio de 2006, tras la presentación en sociedad de los grafitos, tomaron la decisión de dejar el yacimiento. Berjón reveló que en julio de 2007 ya evidenciaron que “la metodología no era la correcta” ante representantes del Departamento foral de Cultura.

la respuesta a gil El testimonio de Apellániz, Crespo y Berjón llega dos jornadas después de la esperada comparecencia de Eliseo Gil ante las Juntas. El ex director de Veleia no aportó nuevos informes para certificar la veracidad de las piezas, pero censuró los procedimientos seguidos por los expertos y defendió a capa y espada su praxis arqueológica.

La postura de Gil choca frontalmente, sin embargo, con la adoptada por los tres antiguos miembros de su equipo. Apellániz, Crespo y Berjón no se refieren a la veracidad o la falsedad de los hallazgos, pero dan su confianza al prestigio de los expertos de la comisión y apuntan, básicamente, que las cosas no se hacían de la forma correcta en Veleia. Hablan de “anomalías e irregularidades graves”, como el recurso de personal no cualificado en las excavaciones de los sectores donde se acumularon los descubrimientos, la falta de documentación gráfica de los hallazgos pese a su sorprendente volumen e importancia, el retraso en el lavado de las piezas o el control demasiado laxo de los materiales.

La polémica en torno a Iruña Veleia vivió ayer su capítulo final. Ésa es, al menos, la postura de la Diputación alavesa, que dio por “zanjado” el debate en torno a los hallazgos del yacimiento. La diputada de Cultura, Lorena López de Lacalle, aseguró que el crédito del ex responsable del yacimiento “se ha agotado y sus oportunidades para demostrarlo, también”.

Gara (País Vasco).- Los conocidos como «sorprendentes hallazgos» de Iruña-Veleia tuvieron mucho de sorprendentes y poco de hallazgo. Es la consecuencia que se deriva de la exposición que cinco miembros de la Comisión Científica de Investigación sobre el yacimiento realizaron ayer ante las Juntas Generales de Araba. Los puntos de vista arqueológicos, epigráficos, lingüísticos o filológicos no dejaron ninguna duda sobre la falsedad de los grafitos y dejaron en evidencia algunos aspectos de la gestión del yacimiento que el actual equipo, Lurmen, ha llevado a cabo.

Al inicio de la Comisión de Cultura no quedaba ninguna duda a cerca de que se trataba de falsificaciones. Las intervenciones posteriores de los políticos reflejaron, sin embargo, la sorpresa generada por la magnitud y el poco rigor con el que se habían llevado a cabo las manipulaciones.
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El Correo (País Vasco).-El escritor debarra Carmelo Urdangarín ha vuelto a publicar un libro sobre trabajos tradicionales, fruto de las investigaciones llevadas a cabo durante el último año. ‘Oficios tradicionales XI’ recoge trabajos manuales que aún se desarrollan en el siglo XXI y que mantienen la forma de vida tradicional.

A lo largo de 224 páginas, se puede conocer cómo se fabrican abarcas de cuero o el trabajo de restauración de relojes, muebles de madera y alfombras.
El autor da un repaso a la artesanía vasca del momento que, según explica el etnólogo y miembro de la sección de Antropología de Eusko Ikaskuntza, Antxon Aguirre Sorondo, en la introducción del libro, es cada vez más minoritaria, ya que afirma que «se ha dado una disminución progresiva de la vida artesanal de los artesanos tradicionales», a lo que añade, «y uso la palabra ‘disminución’ por no decir simplemente ‘desaparición’».
A pesar del panorama tan negro que pinta Aguirre, Urdangarín se las ha apañado para encontrar un buen puñado de ejemplos de oficios de toda la vida que aún se siguen desempeñando pese a las amenazas constantes de las nuevas tecnologías y los mercados multinacionales.
Urdangarín nació en Deba en 1923, a la orilla del mar, y quizás por ello comienza el manual describiendo un oficio que tiene el mar como protagonista: el de maquinista naval. Un oficio que ha evolucionado mucho a la largo de los años, y que se reguló en 1885. Desde entonces para conseguir el título de maquinista naval hay que superar distintas pruebas y, según se explica en el libro, desde 1977, «los estudios de transporte marítimo tienen la calificación de Enseñanza Técnica Superior, reivindicando los maquinistas navales la titulación de ingenieros».
En la actualidad, pocos son los que se aventuran a cursar este tipo de estudios. «Parece clara la escasa atracción que la actividad de los maquinistas navales tiene en la actualidad para los jóvenes que deben optar entre los distintos estudios, circunstancia que se da a nivel mundial. Posiblemente la solución únicamente pueda pasar por la mejora de las condiciones sociales y económicas que son habituales en esta actividad», puede leerse en ‘Oficios tradicionales XI’. Read the rest of this entry »

Deia.- Hace más de un siglo, desde la estación del tren de Lezama partía el tren en el que volvían a casa los baserritarras que, desde el Txorierri, se habían trasladado a Bilbao a vender los productos de sus huertas en el mercado. A partir de enero, la antigua estación será el punto de partida de una locomotora que nos llevará hasta nuestra historia más antigua, sede de un nuevo museo que guardará las reliquias que, durante siglos, han permanecido ocultas, sepultadas bajo el paso del tiempo. Read the rest of this entry »

Cueva de Santimamiñe.

Cueva de Santimamiñe.

Euskonews&Media.- La ocupación humana de la Cueva de Santimamiñe y su utilización como hogar y refugio se pierde en la noche de los tiempos, pero el conocimiento de la existencia de su rico patrimonio arqueológico no llegó a la sociedad de Bizkaia hasta 1916, gracias a la curiosidad de unos jóvenes…

Desde que en 1918 Telesforo de Aranzadi, José Miguel de Barandiaran y Enrique Eguren excavaran las cuevas de Santimamiñe por primera vez, han sucedido muchos años y muchos avances en las técnicas y metodologías. Ahora, en una tercera fase de excavación comenzada en el año 2004, un equipo de arqueólogos dirigidos por Juan Carlos López Quintana excava la cueva con el objetivo de precisar y actualizar los datos encontrados.

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Noticias de Gipuzkoa.- Probablemente por ser cuartel general de las tropas insurgentes durante los ataques a Donostia e Irun en el verano de 1936, Oiar-tzun se convirtió en octubre y noviembre de aquel año en escenario de especial represión tras la victoria del bando franquista. No en vano, sus más de 100 ejecutados lo sitúan, por detrás de Hernani (más de 200), en la segunda localidad guipuzcoana con más muertos en ese periodo. De ellos, muchos fueron llevados al cementerio del municipio. El resto, enterrados en fosas condenadas a desaparecer bajo la maleza.

Decididos a rescatar una parte de esa memoria oculta, distintas autoridades del Ayuntamiento de Oiar-tzun, junto a varios vecinos, comunicaron hace algún tiempo a la Sociedad de Ciencias Aranzadi la existencia de una fosa a cuatro kilómetros del núcleo urbano, en Iragorri, en la carretera que sube hacia Artikutza. De forma rectangular, con unos dos metros de largo y uno de ancho, ésta acogió durante más de dos décadas los restos de aproximadamente 15 personas.

En 1960, sin embargo, se produjo una exhumación oficial, motivada por la búsqueda del cuerpo de Jorge Iturricastillo, sacerdote nacionalista fusilado el 7 de noviembre de 1936. La fosa se abrió y se sacaron los restos de ocho personas, hasta que se encontró el cadáver que se buscaba. Entonces, los trabajos se pararon, los cuerpos desenterrados fueron reinhumados en el cementerio (en 1977 se introdujeron en una sepultura específica en un acto de homenaje) y la fosa se cerró, con más restos en su interior.

El tiempo pasó y el sepulcro, escondido bajo la vegetación de la zona, fue adquiriendo un estado de clara degradación como consecuencia de la aridez del terreno, las precipitaciones y las raíces de la cubierta vegetal. Todo ello, hasta la mencionada solicitud a Aranzadi. Después de un largo y difícil proceso para localizar la fosa, la sociedad inició hace unos meses los trabajos para completar la exhumación.

Éstos han concluido con la recuperación de restos de otros cinco fusilados, de los que, debido a su disgregación y degradación, no es posible establecer su edad (sí se sabe que todos son adultos) ni su identidad. Pese a ello, asegura el director de Antropología de Aranzadi, Paco Etxeberria, existe una idea de quiénes podrían ser las personas que fueron fusiladas -se han encontrado casquillos y balas que hacen pensar que los disparos se produjeron allí- enterradas en este lugar.

“Todos ellos procedían de la cárcel de Ondarreta, en Donostia. Y, como sabemos que estaba Iturricastillo y la fecha en la que lo sacaron de la prisión, sospechamos que las personas que le acompañaban aquellos días y que también desaparecieron acabaron igual que él”, señala.

Se trataría, en concreto, de trabajadores de la fábrica de gas de Donostia (aunque muchas de las ejecuciones se produjeron en Oiar-tzun y Hernani, los muertos procedían de numerosos lugares), republicanos que no fueron sometidos a ningún tipo de juicio.

sin rastro Los cinco cuerpos encontrados elevan a 13 el número de personas exhumadas pero, según apunta Etxeberria, éste podría haber sido mayor. No en vano, desde un principio se cifró en 16 la cifra de posibles enterrados. “No sería raro que con el transcurso del tiempo, incluso, alguno de los esqueletos se hubiera deshecho por completo. Los huesos están muy carcomidos, deteriorados. Alguno podría haber desaparecido completamente”, explica.

Ahora bien, el director del Departamento de Antropología tampoco descarta que, en un futuro, se produzca en la zona un movimiento de tierras que haga aparecer más huesos u otro tipo de restos.