Difunta Correa

abril 8, 2008

La Capital (Argentina).-

La devoción a la Difunta Correa, la mujer sanjuanina que murió en Vallecito cuando cruzaba el desierto junto a su bebé, que siguió amamantándose durante varios días, es estudiada por la antropóloga María Cecilia Pisarello, quien participó de la Cabalgata de la Fe.

Pisarello es investigadora del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano, dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación y participó de la XIX edición de esta cabalgata hasta el santuario de la Difunta.

“Hace casi diez años, desde el Instituto, desarrollo un proyecto denominado «El tradicionalismo argentino en los inicios del siglo XXI»”, dijo la antropóloga.

Uno de sus objetivos “es construir un relato de este fenómeno social y cultural que encuentra, en la figura del gaucho, el arquetipo de la argentinidad”, comentó.

“Para quienes componen las agrupaciones tradicionalistas, que reciben distintas denominaciones como centros gauchos o centros criollos, la Patria y la tradición son categorías que definen su pertenencia y su identidad”, explicó.

El tradicionalismo comprende actividades de destreza ecuestre, ceremonias para conmemorar las fechas patrias y homenajes a quienes forman el panteón de héroes nacionales.

Pero también acompaña expresiones de devoción popular, como el de la Difunta Correa, y de religiosidad, como la Virgen de Luján, señaló.

En muchos casos, las agrupaciones tradicionalistas abordan “la enseñanza y práctica de expresiones artísticas vinculadas a la música folklórica, las danzas nativas y la artesanía criolla”.

Pisarello, durante la participación de la cabalgata, procuró “construir un material documental que posibilite avizorar este entramado social y su calendario festivo, que se desarrolla a lo ancho y lo largo de nuestro país, desde Jujuy hasta Tierra del Fuego”.

El rol de las agrupaciones tradicionalistas en ese entramado fue evidente en estos días por la actividad de miembros de la Confederación Gaucha Argentina, presentes en esta marcha a caballo, señaló la investigadora.

El estudio abarca la devoción a la Difunta Correa, una “santa popular” no reconocida por la Iglesia Católica a cuyo alrededor se erigen mitos y ritos, cuyas creencias forman parte de su propio folklore.

Al santuario de la Difunta en Vallecito, 62 kilómetros al este la ciudad de San Juan, concurren 700 mil peregrinos al año.

Este año, la celebración se inició el viernes último y concluyó ayer. Unos 3.500 jinetes de 14 provincias salieron desde la explanada de la Casa de Gobierno sanjuanina hasta el tradicional santuario levantado en el paraje Vallecito.

Los jinetes hicieron noche en Caucete, a unos 35 kilómetros al este de la capital, donde conformaron un gigantesco acampe y un fogón popular para recrear las antiguas tertulias gauchas, con guitarreadas, payadas y comidas tradicionales.

El itinerario completo cubrió 62 kilómetros hasta el lugar donde en 1854 Deolinda Correa fue encontrada muerta de sed, pero sin dejar de amamantar a su pequeño hijo.