Milenio (México)

El interés de Christian Duverger por la historia de México, sobre todo la prehispánica, viene de tres décadas atrás, al grado de compartir sus investigaciones lo mismo en la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales de París que en la Escuela Nacional de Antropología e Historia o en la UNAM.

A partir de tales antecedentes, el estudioso llama a cambiar la forma de entender la historia prehispánica de México, inadecuada por dos razones: por ser decimonónico y europeo, además de 50 años a la fecha se han producido una serie de descubrimientos que “nos obliga a transformar nuestros puntos de vista”.

“La estructura de la historia prehispánica se construye en el siglo XIX, cuando había pocos datos y mucha reconstrucción artificial. Ello cambió, porque hoy disponemos de muchos datos, hay una arqueología muy bien hecha, con muy buena calidad, y tenemos datos que nos permiten entender cosas que hace 150 años resultaba imposible.”

A ello habría que sumar que en el territorio de Mesoamérica se desarrolló una cultura totalmente diferente a la del viejo mundo, pero cada vez que se intenta utilizar un elemento de comparación sobrevienen las equivocaciones porque utilizamos conceptos que vienen de nuestra cultura occidental.

En ese contexto aparece el libro El primer mestizaje (Taurus/UNAM/Conaculta-INAH, 2008), en el cual, Duverger apuesta por apoyarse más en la realidad indígena a fin de comprenderla de mejor manera, bajo la seguridad de que la visión tradicionalista, forjada en el siglo XIX, ya perdió su pertinencia.

De acuerdo con el autor de títulos como El origen de los aztecas o Mesoamérica. Arte y antropología, fechar el pasado prehispánico a partir de Preclásico, Clásico o Postclásico sólo refleja el intento por convertir a los mayas en los griegos del nuevo mundo. “El marco decimonónico, por ejemplo, está muy vinculado con la visión nacionalista que se manejaba en Europa a mediados del siglo XIX, cuando se reconstruyeron las Naciones-Estados y la organización mundial de los territorios, proceso en el cual se inventó que a un territorio debía corresponder un pueblo y un idioma.

“Aquí no tenemos eso, sino un territorio con una ocupación compartida entre varios grupos que viven y conviven en la misma geografía, a veces en las mismas ciudades y tampoco se impide que un nahua mantenga su lengua al lado de un otomí.”

El sacrificio humano

Otro elemento a ser valorado en la nueva visión sobre el pasado prehispánico se refiere al territorio de la escritura, pues desde la perspectiva eurocentrista se piensa sólo en el lenguaje fonético del viejo mundo, sin tomar en cuenta la existencia de uno ideográfico.

“El sacrificio humano se encuentra en la misma posición: se daba para evitar las guerras y las matanzas. Entiendo que podemos tener un sentimiento de barbarie frente al sacrificio humano, pero finalmente con ello no se mataba a nadie en el campo de batalla, se captura y son los sacerdotes los que administran la muerte sagrada de una forma muy ritual y codificada. Una especie de control de la violencia humana, una invención cultural como otras.”

El propósito de Christian Duverger con El primer mestizaje ha sido señalar a Mesoamérica como el territorio de una civilización compleja.

“La historia prehispánica de México es poco legible, se ha escrito a base de misterios, de una historia romántica: no sabemos por qué salen los olmecas y luego desaparecen, por qué salen los mayas y abandonan sus ciudades. Eso no constituye una historia, sino unos pedazos de historia y el libro intenta ofrecer una lógica de esta sociedad antigua: una dinámica histórica de larga duración.”

El mestizaje en Mesoamérica

El hilo conductor de El primer mestizaje llama a salir de la visión monoétnica del territorio. La teoría de Duverger es que siempre convivieron grupos diferentes en un mismo lugar.

A partir de ese razonamiento, el investigador recuerda que en la historia tradicional hay una secuencia que parte de la existencia de épocas dominadas por agricultores arcaicos, luego por una sociedad teocrática y, al final, una cultura militarista, con el sacrificio humano como mejor ejemplo, pero “eso es totalmente falso, porque el sacrificio existe desde los inicios: la violencia está en el hombre”.

La idea sería que al inicio, hacia el año 1500 antes de Cristo, había sedentarios en la casi totalidad de Mesoamérica y unos nómadas, nahuas o protonahuas, se asentaron entre los sedentarios agricultores.

“Lo que ocurrió es que fusionaron las dos culturas, lo que para mí es el inicio de Mesoamérica, y cada quien vino con sus tradiciones, sus creencias y su cosmovisión, (aunque) decidieron recomponer todo eso para inventar una manera de convivir”, a decir de Duverger.

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Milenio (México)

La proyección solar serpentina que recorre la alfarda norte de El Castillo, en Chichén Itzá, durante los equinoccios de primavera y de otoño, y que atrae a miles de visitantes a la zona arqueológica yucateca, es, en realidad, un mito arqueoastronómico reciente, pues las referencias más antiguas sobre este fenómeno óptico no van más allá de los años 30 del siglo XX.

De acuerdo con el doctor Stanislaw Iwaniszewski, uno de los más reconocidos estudiosos en el mundo de la arqueoastronomía precolombina mesoamericana, no existe fuente arqueológica que pueda sustentar que este efecto visual fuera percibido por los mayas antiguos, tal y como se aprecia hoy en día.

“Hay muchos mitos arqueoastronómicos modernos, y éste, el conocido como el ascenso y descenso de Kukulkán, en la pirámide de El Castillo, forma parte de esa categoría”. Incluso, dijo el investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), algunos trabajos científicos así lo demuestran.

Cabe citar un artículo escrito en 1999, por una de las autoridades en astronomía maya, John B. Carlson: Pilgrimage and the Equinox ‘Serpent of Light and Shadow’ Phenomenon at the Castillo, Chichén Itzá. Texto publicado en la reconocida revista Archaeoastronomy: The Journal of Astronomy in Culture, de la Universidad de Texas, Estados Unidos.

La proyección conocida como el ascenso y descenso de Kukulkán (Serpiente emplumada), que sucede al atardecer de los equinoccios de primavera y otoño, consiste en siete triángulos de luz, invertidos, resultado de la sombra que proyectan las nueve plataformas del edificio conocido como El Castillo, al ponerse el sol.

Iwaniszewski, profesor en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), e investigador del Museo Arqueológico Estatal de Varsovia, Polonia, detalló que las primeras relaciones en torno al efecto visual sucedido en esa pirámide, datan de la estancia de la Expedición Arqueológica Maya, iniciativa de la Institución Carnegie de Washington, que dio inicio en 1923 y se extendió durante dos décadas.

“Estas primeras referencias las captamos hacia los años 30 del siglo pasado, cuando todavía la institución Carnegie, realizaba trabajos de excavación en Chichén Itzá. Fue en ese entonces cuando algunos de los trabajadores, comenzaron a percatarse de este fenómeno óptico.”

“Sin embargo, este efecto no tuvo un análisis científico sino años después, específicamente mediante un artículo de Robert Fuson, escrito en 1969: The orientation of mayan ceremonial centers, en Association of American Geographers, AnnaIs”.

Pese a estos estudios, el sitio arqueológico de Chichén Itzá todavía no figuraba en el imaginario colectivo como “centro de energía”, debió pasar casi una década más, hasta la publicación de La pirámide Kukulkán: su simbolismo solar (1976), de Luis Arochi, que permitió un conocimiento menos restringido acerca del fenómeno, quizá porque la edición se hizo en español.

A mediados de los años 80 —relató Stanislaw Iwaniszewski—, la televisora más importante del país, motivada en parte por lo descrito en el volumen de Arochi, llevó a cabo una transmisión en vivo del efecto visual en El Castillo, momento que fue determinante para la posterior afluencia al sitio, en los días de equinoccio.

Del New Age, a los concheros

Respecto a los grupos que suelen acudir durante el equinoccio de primavera, específicamente en la zona arqueológica de Teotihuacán, Estado de México, el también coeditor de la revista Archaeoastronomy: The Journal of Astronomy in Culture, mencionó que precisamente hacia la década de los 80, ésta era espacio de corrientes y “nuevos movimientos religiosos”, más cercanos al New Age.

“Se trataba de grupos que invocaban a los dioses hindúes, o buscaban los sephiroth, que de acuerdo con la Cábala, son los senderos o las diez emanaciones de dios, a través de las cuales se creó el mundo.”

“Para mediados de los 90, se dio un cambio, y a partir de esos tiempos, gran parte de las actividades que se desarrollan en este día, las realizan grupos de concheros y mexicaneros, quienes acuden con instrumentos de viento y bailan al mediodía del 21, aunque no sea precisamente el momento de equinoccio”, concluyó.

Diario Vasco

Kepa Fernández de Larrinoa, nacido en Bilbao pero residente en Alkiza, ha publicado un nuevo libro dentro de su dilatada carrera como antropólogo social. Estudió Antropología en la Universidad Complutense de Madrid y se licenció en el año 1980. Posteriormente, para profundizar en los estudios de antropología se marchó a Canadá y allí hizo el grado Máster of Ars. Fueron dos años de estudios y tesis sobre los festivales y emigrantes vascos en los Estados Unidos.

Después de cinco años de investigación, «que me condujeron a una tesis doctoral sobre el teatro popular en Zuberoa», actualmente Fernández de Larrinoa es profesor titular de antropología social en el Departamento de Trabajo Social de la Universidad Pública de Navarra.
Tirada de 300 ejemplares
Con una tirada al mercado de 300 ejemplares Fernández de Larrinoa ha escrito en castellano el libro Dones del Lugar. Trata sobre los cambios sociológicos, culturales y demográficos que han sucedido en Alkiza de los años 80, hasta estos primeros años del siglo XXI. En su interior se pueden en-contrar fotografías en blanco y negro de Alkiza y de sus habitantes.
Emigración
En los años 80, la población de Alkiza tendía a emigrar a las ciudades porque no había interés en vivir en el pueblo, ya que principalmente en los años 60 y 70 los emigrantes pasaban de los pueblos a las ciudades y el campesinado a la industria. Mientras, hoy en día se prefiere dejar las ciudades y vivir en el campo, «no para vivir del campo sino para residir en el campo», comenta Kepa.
El pueblo de Alkiza es una excusa para hablar de los pueblos de Gipuzkoa y los cambios sociológicos que acontecen en la provincia y en otros pueblos del País Vasco y en muchos lugares en los últimos. En sí en el libro no habla de la historia del pueblo, sino en los hechos que se constataban en él, por eso, generalizó hasta qué punto concuerdan con hechos más generales. Es otra forma de ver cómo lo global y lo local se entrelazan y se cruzan. Por este motivo, este libro es un ejercicio de búsqueda entre secciones de lo general y local. Por ejemplo, la demanda de las personas y la cultura que en Alkiza y en los pueblos campesinos y cómo han reaccionado ante las presiones del exterior, y cómo los otros grupos sociales foráneos han reaccionado a otras presiones y otros intereses llegando a residir en zonas rurales.

Dentro de su dilatada carrera, Kepa Fernández de Larrinoa ha escrito los siguientes libros: Intervención y diseños rurales (Vitoria 1996), Sociedad rural, desarrollo y bienestar (Vitoria 1999), La cosecha pendiente (Madrid 2000), La administración de los paisajes (Vitoria 2001), Sabor de antaño (Vitoria 2003) Intervención y vínculo (Vitoria 2006).

La violencia, una vez más, ha atravesado en la Argentina a un espectáculo que montado sobre pasiones de identidad popular ha sido copado por intereses económicos que adquieren aceleradamente prácticas ilegales y mafiosas. La “hinchada” ha sido desde sus comienzos un actor más del “juego” y ahora algunos de sus sectores quieren ser parte también del negocio.

Para ayudar a entender un poco más este fenómeno Antropológicas trae del recuerdo el libro Hinchadas, en el que Pablo Alabarces, Mariana Conde, Christian Dodaro, Federico Fernández, Juan Pablo Ferreiro y Mariana Galvani, entre otros, vuelcan sus estudios al respecto.

Reproducimos un comentario de Santiago Iliana publicado en Imaginario Cultural Read the rest of this entry »

El pasado 26 de febrero un acontecimiento insólito tuvo lugar en el salón de actos del Centro Cultural Koldo Mitxelena, en pleno centro de la capital guipuzcoana. Un pequeño grupo de mujeres con cargos relevantes en sectores tan diversos como la innovación, la universidad, los medios de comunicación o la administración pública subió al escenario para presentar una iniciativa que empezó a gestarse hace ya seis años y que ha salido a la palestra hace pocas semanas. Se trata de Andresare, un proyecto que parte desde la pasión que sienten Teresa del Valle y Jone Miren Hernández por la investigación. Fueron ellas quienes en 2002 tocaron la puerta de Eusko Ikaskuntza, y lograron que la Sociedad de Estudios Vascos les concediera una beca para realizar “un estudio bibliográfico de las investigaciones sobre sistemas y relaciones de género en Euskal Herria”. Hoy, basta con entrar en la Red y teclear www.andresare.net para abrir una ventana orientada a la información, las colaboraciones, la creación de vínculos, los foros de opinión, la actualidad y el enriquecimiento. El proyecto acaba de ver la luz y su andadura no ha hecho más que comenzar. Ahora toca hablar de los retos más inmediatos, las aplicaciones más concretas y las promesas más esperanzadoras. Las propias autoras nos lo cuentan.

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El imperio de la lengua

marzo 4, 2008

Acción Digital (Argentina)

La voz del rey en el Segundo Congreso de la LenguaDesde hace algunos años y por diversos motivos, la lengua española –a la que convendría, según la opinión de muchos, seguir denominando castellana– es noticia. Su enorme riqueza, su valor económico, sus 400 millones de hablantes, su incesante crecimiento y su venturoso futuro son temas de frecuentes artículos periodísticos, y también de congresos que convocan a personalidades del mundo cultural y político –congresos financiados, invariablemente, por grandes empresas de capital español–, mientras nuevos eslóganes, logotipos y avisos publicitarios la promocionan como si se tratara de un producto más del mercado. En los medios de comunicación, en ministerios, empresas y universidades de uno y otro –pero sobre todo del otro– lado del Atlántico, se repite que el español está en expansión, que es la lengua del futuro, que se impone en Internet, que conquista día a día nuevos territorios. Claro que –esta vez– lo hace sin violencia. Basta con hojear las páginas de cualquier diario de España o América latina para comprobar que la lengua es el epicentro de un fenómeno a cuya trascendencia, sin dudas, han contribuido el Estado español y sus agencias lingüísticas: la Real Academia Española y el Instituto Cervantes, con la ayuda de los medios de comunicación.

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Milenio (México)

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.- La lengua zoque enfrenta un proceso de eventual extinción en el corredor étnico donde aún prevalece, que incluye al menos 11 municipios, en los que desaparecería en el próximo lustro, dijo la investigadora María del Rocío Ortiz Herrera.

En entrevista, la investigadora de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), identificó que ese idioma enfrenta una eventual desaparición en los próximos cinco años en Chicoasén, Copainalá, Tecpatán y Coapilla.

Asimismo, en Pantepec, Ocotepec, Francisco León, Chapultenango, Tapalapa, Rayón y Tapilula, entre otros. Sin embargo, expuso, hay quienes se resisten a perder su lengua, al igual que como ocurre con otras etnias.

Sostuvo que el dañó es irreversible como consecuencia del estigma, discriminación y el sistema al que han entrado los campesinos, aunado a la castellanización que fomentó la educación convencional que las nuevas generaciones de zoques reciben.

“Mejores condiciones de vida, hablando la lengua materna, una persona no las va a lograr, lo que tiene valor comercial y social es el castellano. Hablar lenguas indígenas hoy en día no representa ventaja para los indígenas, aún cuando el Estado mexicano impulsa su fortalecimiento”, reconoció.

Ortiz Herrera aseguró que los indígenas están en una situación totalmente de desventaja, y en ese sentido, hablar su lengua, si quieren lograr la movilidad social, es bastante complicado.

Empero, resaltó que el factor económico no es determinante en algunos casos, pues existen pueblos que tienen alta migración como el Chamula, que conservan su lengua, cultura e identidad.

La especialista alertó que la amenaza en contra de esta lengua es grave, y aunque para muchos es aún uno de los grupos mayoritarios en conservar su lengua natal, los trabajos de investigación han demostrado lo contrario.

De acuerdo con la especialista, existen ya pocos hablantes de zoque, y otras lenguas, consideradas mayoritarias entre los indígenas, enfrentan la misma amenaza, como la tzeltal, tzotzil, tojolabal y chol.

Mencionó que las lenguas llamadas minoritarias por contar con una reducida población son la mam, mochó, jacalteco, chuj, lacandón, canjubal y cakchiquel, que también enfrentan debilitamiento, quizás mayor que la zoque.

Dijo que una investigación arrojó que la lengua zoque disminuyó en más de un 60 por ciento en el corredor de Mezcalapa, donde, como en otros sitios, los procesos de desplazamientos linguísticos ha sido una constante. Las lenguas están en riesgo de desaparecer porque los hablantes no las transmiten a sus hijos, lamentó.

Ortiz Herrera, miembro del Sistema Nacional de Investigadores, aseguró que el debilitamiento de esta lengua en los pueblos de la vertiente del Mezcalapa se debió, según antropólogos, a la incorporación de los campesinos al trabajo en las fincas.

También ha tenido mucho que ver los efectos de la institución escolar que ha tenido un carácter castellanizante.

Es decir, tenía como objetivo castellanizar a la población para integrarla a la sociedad nacional, además del estigma que implica hablar una lengua autóctona.

Dijo que el proceso de extinción de la lengua zoque inició a finales del siglo XIX y principios del XX, pero continuará con mayor aceleración.

Ahora, dijo, sus hablantes en la vertiente del Mezcalapa son una verdadera minoría, y hay localidades donde sólo un cinco por ciento de sus habitantes lo hablan, subrayó. Aseveró que lamentablemente muchas comunidades se resisten a los programas de fortalecimiento.

En pueblos y comunidades indígenas, los ancianos son los únicos que hablan zoque, y el futuro para esta lengua en otras localidades es incierto, agregó.

“La amenaza es para todo Chiapas y para todas las lenguas; de hecho, en la misma capital ya casi no existen hablantes de zoque, los indígenas están inmersos en una dinámica donde su idioma no es una ventaja”, advirtió.