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¿Fue un grupo relativamente pequeño de personas, que, desde Siberia, cruzaron el Estrecho de Bering por un puente de tierra hace unos 12.000 años, quienes dieron lugar a los habitantes nativos del continente americano? ¿O los antepasados de los nativos de hoy proceden de otras partes de Asia o Polinesia, que llegaron a varios lugares de América, en múltiples oleadas tanto por mar como por tierra, en migraciones sucesivas que comenzaron hace 30.000 años? Un equipo internacional de genetistas y antropólogos, incluyendo a especialistas de la Universidad de Michigan, ha encontrado nuevas evidencias genéticas que apoyan la teoría del puente de tierra.

El estudio es uno de los análisis más detallados hasta la fecha de entre todas las investigaciones que han utilizado datos genéticos para esclarecer el tema.

Los investigadores examinaron la variación genética en 678 ubicaciones importantes o marcadores de ADN de los miembros actuales de 29 poblaciones americanas originarias del Norte, Centro y Sur de América. También analizaron los datos de dos grupos siberianos. El análisis demuestra que:

La diversidad genética así como la similitud genética con los grupos siberianos, disminuye cuanto más lejana al Estrecho de Bering se encuentra una población nativa, lo que se suma a las evidencias arqueológicas y genéticas existentes de que los antepasados de los nativos americanos llegaron por la ruta noroeste.

Una única variante genética está extendida entre los americanos nativos por todo el continente, lo que sugiere que los primeros humanos en América llegaron o en una sola migración o en oleadas múltiples aunque provenientes de una sola fuente, no en series diferentes de migraciones desde fuentes diferentes. La citada variante genética, que no tiene ninguna función biológica, no se ha encontrado en los estudios genéticos sobre personas de otras partes del mundo excepto Siberia oriental.

La investigación ha desvelado una pauta delatadora: Cuando las poblaciones fundacionales se movieron hacia el sur del Estrecho de Bering, la diversidad genética disminuyó, que es lo que cabe esperar cuando la migración es relativamente reciente. Todavía no ha transcurrido tiempo suficiente para que las mutaciones que se suelen producir en períodos de tiempo más largos, diversifiquen el acervo genético de la población.

Además, los resultados del estudio parecen apoyar la teoría de que los primeros habitantes siguieron el litoral para extenderse hasta América del Sur, en lugar de avanzar en oleadas por el interior.

En le estudio también se ha constatado que:

– Las poblaciones en los Andes y Centroamérica muestran similitudes genéticas.

– Las poblaciones del occidente de América del Sur muestran mayor variación genética que las poblaciones de la franja oriental de Sudamérica.

– Entre las poblaciones estrechamente relacionadas, las más similares en el aspecto lingüístico también son las más similares en el genético.

Hoy (Argentina)

El año 2008 puede presentarse como el año de la renovación del Museo de La Plata. La decisión de las autoridades de cerrar la Sala de Antropología Biológica para redefinir el criterio de exposición podría colocar al establecimiento, cuando se establezca el nuevo guión para ese espacio, en la vanguardia de una corriente que tiende a revisar la historia de las colecciones que lo nutrieron en las épocas fundacionales. El precedente inmediato es el retiro, en diciembre último, de los restos humanos que aún estaban en las vitrinas.
La sala en cuestión fue cerrada a fines del 2006 por decisión del Consejo Académico de la Facultad de Ciencias Naturales, el cual planteó la necesidad de reorganizarla eliminando todos los restos humanos pertenecientes a las comunidades aborígenes. En ese espacio de la planta alta se exponían las momias de pueblos originarios de Argentina, Bolivia y Chile.
La mayoría de los cuerpos fueron retirados en forma casi inmediata, pero recién en diciembre de 2007 se bajaron de las vitrinas de la sala cerrada los cráneos y extremidades de origen egipcio que aún permanecían. La discusión que se avecina ronda el destino que tendrán esas piezas que no pertenecen a tribus amerindias. Por ahora sólo se sabe que cuando la sala reabra no contará con restos de pueblos originarios.
Es que la medida planteada por el Consejo Académico afecta explícitamente a unas 10 momias americanas y 40 cráneos de pueblos del sur de nuestro país. Más allá de las discusiones que se puedan plantear para definir la nueva política de exposición, la medida es histórica, y está fundada en la decisión de la dirección del establecimiento, a cargo de Silvia Ametrano, de revisar el origen de las colecciones con las que el Museo se nutrió en su etapa fundamental. El cambio de paradigma está vinculado también con los sucesivo pedidos de restitución que se recibieron de parte de las comunidades aborígenes.
Parte de esos pedidos surgieron a partir de la acción del grupo Guías (Grupo Universitario de Investigación en Antropología Social), que identificó varios restos que estaban en depósito y se contactó con las comunidades.
Los investigadores, entre quienes se encuentran Fernando Pepe, Patricio Harrison y Miguel Añón, participaron activamente en los últimos retiros de exposición e informaron de las medidas de conservación de cara al futuro. Los restos identificados ocuparán un depósito especial, con un método de conservación”duro”, con intervención casi nula de parte de los científico. “Sólo se protegerán de la humedad y se le realizarán tratamientos contra los hongos”, explicaron.

El diario Página 12 (Argentina) publica una extensa entrevista realizada al flamante ministro argentino de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. En ella Barañao manifiesta su particular mirada sobre las ciencias sociales y su futuro. Se inicia el debate…

–Usted habla de priorizar el desarrollo en software, biotecnología y nanotecnología, ¿qué pasa con las ciencias humanas?

–Es infundado pensar que son las cenicientas, porque tienen un financiamiento equivalente a cualquiera de las áreas de las ciencias básicas y durante mucho tiempo tuvieron un financiamiento superior en términos de los insumos que requerían. Insisto en que este cambio que queremos dar exige la participación activa de áreas humanísticas, desde la filosofía tradicional hasta la lingüística o la antropología. Pero a mí me gustaría ver un cierto cambio metodológico; estoy tan acostumbrado a la verificación empírica de lo que digo, que a veces los trabajos en ciencias sociales me parecen teología.

–Esto va a provocar un gran debate…

–Creo que no hay un motivo por el cual las áreas humanísticas deban prescindir de la metodología que usan otras áreas de las ciencias.

Euskonews & Media

Se describen por primera vez en el País Vasco hornos de reducción de hierro del tipo de las ferrerías de monte (haizeolak), gracias a los hallazgos realizados a lo largo de más de tres años de investigación, en Galdakao (Bizkaia). Se trata de estructuras o cubetas de gran tamaño, excavadas en zonas de ladera, de forma troncocónica-piriforme y que, por su parte inferior, comunican con el exterior a través de un canal.

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El rostro del rey Pakal

enero 3, 2008

La Jornada (México)

Un equipo de especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) restauró la máscara funeraria del rostro del rey maya Pakal II (603-683 dC), cuya tumba se encuentra en el Templo de las Inscripciones de la zona arqueológica de Palenque, la cual cumplió dos décadas de estar inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

El grupo interdisciplinario del instituto trabajó durante dos años con la pieza, que consta de 200 fragmentos de mosaico de jade, descubierta en 1952. El objetivo de la restauración fue “presentar un nuevo rostro del rey Pakal, con rasgos diferentes a los que todo el mundo ha conocido durante más de 50 años”.

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Los tobas y nosotros

enero 2, 2008

Página 12 (Argentina)

El cronista hipotético, que en verano se inclina más a las ciencias sociales por obvias razones meteorológicas, deambula, como siempre sin sentido entre senderos de las ciencias sin sentido, o quizá con demasiado (situación que el Cardenal de Cusa con su coincidentia oppositorum hubiera alabado) y es de este modo que rodando de un extremo a otro del conocimiento va a parar a la oficina de Pedro Wright, investigador del Conicet, doctor en Antropología, posdoctorado en Harvard y profesor adjunto de Antropología simbólica, en la Facultad de Filosofía y Letras; y sin temor, sin siquiera un lejano temblor (y en consecuencia, sin temor y temblor), inicia el interrogatorio por la clásica pregunta que sus lectores ya conocen. Read the rest of this entry »