Tres antropólogos de universidades europeas que trabajan en Bolivia denunciaron este jueves en París los “inaceptables hechos racistas” ocurridos en la ciudad boliviana de Sucre el pasado sábado y llamaron a la opinión internacional a “la mayor vigilancia”.

El sábado pasado, grupos de extrema derecha atacaron con golpes de puños y objetos contudentes a campesinos que se dirigían a un estadio de la ciudad, donde el presidente Evo Morales haría entrega de 50 ambulancias y unas mil viviendas para sectores populares.

Una veintena de campesinos quechuas fueron vejados y obligados a marchar semidesnudos hasta la plaza de armas de Sucre, donde les obligaron a arrodillarse y gritar consignas contra su líder Evo Morales.

Estos hechos de violencia dejaron 27 heridos, según las autoridades.

En un comunicado, los científicos, además de “rechazar lo inaceptable” llamaron a la opinión internacional a la mayor vigilancia y “a impedir que el clima político desemboque en un racismo intitucionalizado”, según un comunicado.

“Es de la mayor importancia hacer comprender a las autoridades concernidas y al pretendido ‘Comité Cívico’ que patrocina estos actos racistas, que la opinión internacional está vigilante y que reaccionará enérgicamente frente al recrudecimiento del racismo contra la población indígena de Bolivia”, agregan.

El comunicado fue firmado por Tristan Platt, antropólogo e historiador, profesor de la Universidad Saint Andrew de Escocia, por el francés Gilles Riviere y por Rosalía Martínez, etnomusicóloga de la Universidad de París y del Centro Nacional de la Investigación Científica de Francia, todos especialistas en culturas andinas.

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Olaf Holm

mayo 29, 2008

El Telégrafo (Ecuador).- Olaf Holm (1920-1996) llegó a Ecuador a los 24 años de edad como parte de una delegación de su natal Dinamarca para establecer vínculos comerciales con este país. Sin embargo, tras conocer a personas como Carlos Zevallos Menéndez, uno de los más grandes investigadores de la arqueología que ha tenido el país, se despertó en él una vocación por dicha área del conocimiento. Con tanta minuciosidad la cultivó que se convirtió en un científico autodidacta y en uno de los pilares fundamentales para la (re)construcción de la identidad nacional.

En el Diccionario Biográfico del Ecuador, su autor, Rodolfo Pérez Pimentel, refiere que Holm “era muy didáctico en sus explicaciones (…) sin ser propiamente un arqueólogo, estaba capacitado para explicar la prehistoria ecuatoriana con solvencia”.

El trajinar de este investigador de la arqueología y la antropología es retratado en el libro “Olaf Holm, el vikingo”, que se presenta a las 18:00 de hoy en el Museo Nacional del Banco Central del Ecuador (avenida Patria y Seis de Diciembre, Quito). La investigación que respalda al libro fue realizada por uno de sus más cercanos amigos, el historiador Juan Cordero Íñiguez.

El autor de la obra ha dividido la información sobre Holm en dos grandes áreas. La primera está centrada en el personaje como tal.

Por ejemplo, se retrata cómo Holm dejó Dinamarca y  cómo llegó a Ecuador. Todo lo que significó para él, el cambio cultural.

Luego, hay una descripción sobre los encuentros que tuvo el personaje con estampas ecuatorianas que lo motivaron a preguntarse qué había detrás de ellas.

Por ejemplo, se cuenta acerca de su primer acercamiento al río Guayas y el contacto con la Isla Santay. En las páginas se retrata de qué manera las actividades que se realizaban en esos espacios le sirvieron de motor para que se adentre  con mayor curiosidad en las formas de vida, en los procesos antropológicos, etc.

Esta primera parte da cuenta, también, de su aporte a la construcción del Museo Antropológico de Guayaquil (antecesor del actual MAAC), que aglutina más de 60 mil piezas y se constituye en uno de los más importantes a nivel nacional.

En la segunda parte de la obra se aborda toda su producción bibliográfica, de manera cronológica. También se detallan sus estudios arqueológicos por períodos y se plasman algunas lecturas de Cordero  sobre las obras escritas por Holm.

El libro reproduce también varias de las correspondencias que mantuvo Holm con colegas de la región.

De hecho, el arqueólogo Jorge Marcos, refiere que si bien es cierto que Holm realizó varios hallazgos y constituyó un gran museo, su aporte más significativo fue la instauración de una red de comunicación entre investigadores sobre nuestras culturas.

“Desde mediados de la década del 50 hasta el 70 u 80, Holm recibió correspondencia de entre 15 y 20 investigadores. Luego, transcribía las cartas y las reenviaba al resto de estudiosos. Tenía  lo que ahora equivale a un webblog que era muy enriquecedor”, agrega Marcos.

Por: Marc Abeles

Una de las críticas que en su momento se hicieron a Claude Lévi-Strauss fue que miraba con nostalgia cierto tipo de sociedades: las sociedades que producen mitos, que tienen estructuras de parentesco sofisticadas pero totalmente ajenas al cambio, muy conservadoras y cerradas en sí mismas. En un momento se llegó a identificar la antropología con el estudio de ese tipo de sociedades. A menudo se utilizó este pensamiento para decir que la antropología debía dedicarse al estudio de sociedades primitivas, arcaicas, sin historia.

Creo que es una mala interpretación del mucho más complejo pensamiento de Lévi-Strauss. Hoy trabajamos en la antropología de lo contemporáneo, sobre fenómenos muy actuales (yo trabajo sobre cuestiones políticas, otros sobre cómo funcionan las empresas, etc.). Las sociedades del porvenir constituyen la actualidad de la antropología y esto no es contradictorio con lo que intentó hacer Lévi-Strauss, quien siempre se interesó por la estructura en el porvenir.

En el plano conceptual no es casual que dedique buena parte de su libro El pensamiento salvaje a una discusión con Jean-Paul Sastre y con la idea de razón dialéctica. Sartre objetaba que el pensamiento estructuralista fijaba el devenir en la estructura y terminaba por hacer de las estructuras coacciones a la libertad humana. Sastre acusaba a Lévi-Strauss de reducir lo social a un sistema de coacciones y le reprochaba el negar la omnipresencia de la Historia. Hoy, lo sorprendente no es que Lévi-Strauss defendiera este concepto de estructura, sino que cuestionara la concepción de la historia de Sartre. Sobre las llamadas sociedades primitivas, dice que obviamente están dentro de la historia pero en una posición diferente respecto de ella pues se representan de otra forma, tienen otra relación con el tiempo.

La relación con el tiempo es muy importante. Cuando Lévi-Strauss habla de las sociedades “frías” opone su concepción del tiempo como algo mecánico y reversible a la nuestra, que es mecánica y estática. Nuestra concepción del tiempo se ubica en el horizonte del progreso, mientras que las sociedades que él estudia no. Eso lo lleva a pensar que esas sociedades conservaron una sabiduría particular que las incita a resistir cualquier modificación de su estructura resistiendo la idea de progreso. Por eso se le reprochó cierta nostalgia. Puede parecer una posición conservadora, idealista, pero sus efectos críticos son más importantes. Pues la crítica que se ocupa de nuestra concepción contemporánea de la historia no sólo revela otras concepciones del tiempo, sino que a la vez sostiene que la concepción del tiempo de los historiadores merecería un análisis etnográfico.

El impacto del pensamiento crítico de Lévi-Strauss debe ser pensado en el marco de las grandes mutaciones de los años 60 en Francia, con la presencia central del marxismo. Ese impacto crítico se daba, por un lado, por el contraste entre la praxis y la estructura, y por otro lado por los antropólogos que procuraban conciliar antropología e historia. En su Sociología actual del Africa negra, George Balandier empleaba dos categorías, tradición y cambio, que podían remediar las debilidades del estructuralismo. Para antropología marxista, por su parte, bastaba con considerar que la antropología forma parte del “continente de la historia”, como decía Louis Althusser. Pero así no se resolvía el problema: pues no siempre queda claro cómo se articulan tradición y cambio, y los marxistas terminan hablando también de una causalidad estructural.

Revista Ñ

En un brillante discurso ahora rescatado e inédito en castellano, el creador de la revolucionaria teoría del estructuralismo antropológico reivindicó la labor manual como uno de los medios que le han permitido a la humanidad entender el conjunto de la naturaleza. Los resultados de esa “forma de conocimiento”, sostiene el casi centenario antropólogo, deberían transmitirse como un legado insustituible.

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Notibaires.- La Dirección Provincial de Patrimonio Cultural por intermedio del Centro de Registro de Patrimonio Arqueológico y Paleontológico de la Provincia de Buenos Aires, ha implementado a partir del corriente año los “Observatorios del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico de la Provincia de Buenos Aires” (OPAP), dentro del marco del “Programa de Protección, Investigación y Rescate del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico”. La ciudad de Trenque Lauquen forma parte de esta iniciativa, a través de la Coordinación de Museos municipal.

Se trata de coordinar acciones conjuntas que apunten a la protección y difusión frente a la creciente perdida y deterioro del patrimonio de estos objetos, frente al inadecuado uso de los distintos agentes sociales, tales como el saqueo, las construcciones sin previo estudio de impacto, el vandalismo gráfico y la falta de conocimiento que se posee en general con relación al valor patrimonial que dichos objetos tienen en relación a la identidad local.

Con motivo de realizarse las Primeras Jornadas de la OPAP en la ciudad de Sierra de la Ventana, con la presencia del Director Provincial de Patrimonio Cultural Arq. Rubén Vera, Trenque Lauquen se sumó a este proyecto provincial, con una representación oficial en la persona del Dr. Juan José Estévez, Coordinador de museos, archivos y sitios históricos de nuestra municipalidad y el integrante de la Comisión de apoyo del Museo Histórico Ing. Ariel Grub. El proyecto incluye a todo el área de museos.

En las Jornadas, realizadas en el salón de actos del Hotel provincial de esa localidad, luego del acto de apertura, se escucharon ponencias de arqueólogos e investigadores por la mañana y por la tarde se formaron comisiones de trabajo, en las cuales se evaluaron las distintas problemáticas que hacen a la protección del patrimonio en cada distrito.

Trenque Lauquen tiene una tradición que involucra a varias generaciones de historiadores, investigadores, museólogas, profesores de historia y apasionados defensores de nuestra historia, que durante muchas décadas han realizado ingentes esfuerzos en la preservación de nuestro patrimonio. En particular y desde hace más de 10 años, la “Asociación Amigos de la Historia Trenquelauquenche” viene realizando una importante tarea de investigación y difusión de todo lo concerniente a la arqueología y paleontología regional.

Estos observatorios apuntan a generar una interconexión permanente entre diferentes tipos de actores: antropólogos, arqueólogos, paleontólogos, autoridades municipales, provinciales, docentes y estudiosos en la materia.

Son objetivos de la OPAP:

* Coordinar políticas educacionales y de difusión masiva sobre la Ley Nacional Nº 25.743/03 de protección del patrimonio y su aplicación.

* Fundar redes interinstitucionales para fortalecer el compromiso social y cultural en torno a la protección del patrimonio.

* Fortalecer la identidad, la solidaridad y la conciencia regional, para reconocer el patrimonio arqueológico y paleontológico como parte de la vida cotidiana de la sociedad bonaerense y de nuestra región.

* Transmitir a la sociedad la necesidad de cuidar, conservar y dar un uso sostenible al patrimonio arqueológico y paleontológico de la región.

* Controlar el saqueo, destrucción y tráfico ilegal de objetos.

* Brindar asesoramiento técnico y científico para proyectos museográficos, permisos de excavación, legislación vigente sobre patrimonio, bibliografía de consulta, manejo de recursos culturales y otras consultas referidas al uso del Patrimonio en la región.

Ana Carolina Diez Brodd

mayo 23, 2008

Anoche recibí una de esas noticias que atacan por sorpresa. Como bien dicen, una noticia que a uno lo dejan helado. Sabía que Caro no estaba pasando un buen momento, pero confiaba en que su juventud le daría la fuerza para sobreponerse. No fue así y partió antes de lo previsto. Demasiado temprano…

Antropóloga, compañera de investigaciones, compañera de viajes por la pampa argentina, Carolina ha sido, fundamentalmente, la alegría misma del equipo que encabezara Hugo Ratier. En fin, como dijera Laura: Se fue Caro, y el mundo se quedó más solo”.

Adjunto un perfil elaborado por la Universidad del Centro (Argentina) Read the rest of this entry »

Crítica de la Argentina.- Las ciencias y el cine tienen una relación ambivalente. Gracias a Jurassic Park (1993), por ejemplo, explotó la dinomanía y los paleontólogos se convirtieron de la noche a la mañana en modelos que se debían seguir. Pi: fe en el caos (1998), en cambio, entrecruzó locura con matemática y en El hombre sin sombra (2000), su director, Paul Verhoeven, volvió a hundir a los científicos en su estereotipo cinematográfico: hombres locos, ambiciosos y detonadores de tragedias. Sin embargo, en este cruce no hay figura más compleja, odiada, atacada y rescatada como la del arqueólogo Indiana Jones. Después de 19 años, este jueves vuelve a los cines con el estreno de su cuarta entrega (Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal) y los científicos del pasado –los cultores de la arqueología– ya hacen cola para arrojar desde la primera fila sus críticas.

En el amplio espectro científico, todo el mundo sabe que la arqueología es la disciplina más romántica y romantizada. Tiene con qué: el coqueteo con el pasado, el descubrimiento de civilizaciones perdidas, la emoción frente a un hallazgo. Con una buena cuota de aventura, una cara conocida y muchos efectos especiales y licencias artísticas, para Hollywood constituye la fórmula perfecta. Para otros, para los arqueólogos que hablan en esta nota, en cambio, resulta casi un insulto.

“Personajes como el de Indiana Jones distorsionan la actividad arqueológica. Por cada hora en el campo, tenemos tres en el gabinete, escritorio o laboratorio”, cuenta el arqueólogo Marcelo Weissel. “Igualmente, hace años que lo usamos para explicar lo que es (y no es) la arqueología y para qué sirve.”

Otros especialistas, en cambio, relativizan la distorsión y la explican situando la historia de la saga de George Lucas en la época de la arqueología en la que transcurre y en la que imperaron el saqueo, la conquista y el coleccionismo. “Durante los años 40 y 50, la arqueología estaba más centrada en la recuperación de objetos”, señala José María Vaquer, investigador del Instituto de Arqueología (UBA), quien estudia una aldea de 1200 a. C. en el sur de Bolivia. “Hoy trabajamos más con el contexto que con los objetos en sí. Indiana Jones pega fuerte porque hay un cortocircuito entre lo que investigamos y lo que la gente sabe de nosotros”.

Aunque la semana pasada Harrison Ford fue halagado por el Instituto Arqueológico de Estados Unidos, su histórico personaje sigue siendo visto como un “huaquero”, es decir, aquel saqueador de tumbas que destruye cementerios indígenas, por ejemplo, para alzarse con una reliquia. “En la realidad, la aventura no está en correr con látigo y un sombrero. Está en conseguir fondos”, dice la arqueóloga Virginia Pineau, que trabaja en el norte de la provincia de La Pampa.

Fernando Soto Roland, profesor de historia de la Universidad de Mar del Plata, recuerda lo que muchos fundamentalistas de la arqueología olvidan: “Con Indiana Jones lo que se observa es aventura y no ciencia. Entrar en un templo perdido, tomar un ídolo de oro y salir corriendo no es el procedimiento que señala el manual del buen arqueólogo. Y menos que menos, vender después ese artefacto”.

Los arqueólogos más vivos no le temen a Indiana Jones. Más bien lo enfrentan con propuestas: “Estaría bueno pasar antes de la película un corto explicando qué son los bienes culturales y por qué no deben ser sacados del país y que existe una ley que los protege”, sostiene el arqueólogo Ulises Camino. Sería el mejor remedio. Al fin y al cabo, Indiana Jones es sólo eso, un personaje, que logró lo que cientos de figuras del cine no pudieron: enterrar la imagen distorsionada del investigador como científico loco y elevarlo a la categoría de héroe.