Identifican restos del cacique Inakayal

mayo 20, 2007

Diario Hoy (Argentina)

Un estudio comparativo realizado en la División Antropología del Museo de La Plata confirmó que los restos hallados el año pasado por un grupo de jóvenes investigadores corresponden al líder tehuelche que vivió en nuestra ciudad. Se aceleraría la restitución sin necesidad de confirmar el ADN 

“Fue impactante descubrir las datos en esa vieja Revista del Museo, compararlos con los cerebros que habíamos encontrado, y comprobar que son exactamente iguales”. Fernando Pepe reconoce haberse emocionado cuando comprendió que el largo trabajo iniciado por el grupo de investigadores del cual forma parte llegaba a su fin. Ya no quedan dudas de que el cerebro conservado en formol y el cuero cabelludo encontrados el año pasado en los depósitos corresponden al cacique Inakayal, un líder tehuelche que vivió en nuestra ciudad hasta finales del siglo XIX, junto a varios integrantes de su familia.
Ahora sólo resta esperar que se agilicen los trámites para la restitución definitiva de esos restos a la comunidad mapuches de Tecka, la cual en 1994 ya recibió parte del cuerpo del cacique sin saber que no estaba completo.
El descubrimiento aceleraría el retorno del cacique a su tierra. Ese proceso estaba frenado desde fines del año pasado, cuando se tomaron muestras para confirmar la identidad a través de su secuencia de ADN. Los resultados de esas pruebas hasta ahora nunca fueron entregados por el Centro Regional de Estudios Genómicos (CREG).
Para apresurar la restitución, los miembros del Grupo Universitario de Investigación en Antropología Social (GUIAS) recurrieron a tres variables, todas basadas en la comparación con bibliografía del Museo: la medida de los restos, el tipo de cortes al que fueron sometidos, y la morfología comparada con el registro fotográfico.
Concretamente, recurrieron al Tomo XII de la Revista del Museo, cuyo autor es C. Jacob. Al comparar aquellos datos de 1906 con los cerebros conservados en formol, Pepe y el Jefe de la División Antropología, el doctor Héctor Pucciarelli, pudieron confirmar las identidades.
La identificación no corresponde sólo al cacique. También están los de Margarita Foyel (hija del cacique Foyel), Tafá (una mujer ona) y Maishkensis (un joven yamana), todos habitantes del Museo en los años posteriores a su fundación.
Según aclara Pepe, las diferencias que pueden aparecer en las medidas de los cerebros (las tomadas hace cien años y las actuales) son comunes y obedecen a los modos de medir de uno y otro investigador. “Y quedan descartadas al confirmarse la coincidencia absoluta en las otras dos variables”.
El investigador se refiere a las fotografías que muestran los pliegues exactos de los cerebros, “como una huella digital”, y al tipo de cortes al que fue sometido cada uno. “Analizamos la descripción de Jacob para los restos de los cuatro aborígenes y comprobamos que son exactos a los que tienen los cerebros conservados en formol”.
Pepe asegura que con ese reconocimiento de identidad, ratificado por Pucciarelli, el Museo puede prescindir de la identificación a través del ADN. De cualquier modo, reconoce que será importante tener esos resultados genómicos para agilizar la identificación de otros restos que pudieran aparecer en el futuro.

El primer hallazgo
Parte de esta historia comenzó a reescribirse cuando en agosto del año pasado el Grupo Universitario de Investigación en Antropología Social (GUIAS), integrado entre otros investigadores jóvenes por el propio Pepe, Miguel Añón Suárez, Patricio Harrison y Diego Andreoni, encontró, en los depósitos de la División de Antropología del Museo, restos sin identificar que tenían su correspondiente número de catálogo.
Al comparar esos números con la bibliografía básica del Museo, el Catálogo de la Sección de Antropología del Roberto Lehman Nitsche (un minucioso relevamiento de los aborígenes que vivieron en los sótanos), comprobaron que coincidían con los de Inakayal. Con esos mismo números estaban catalogados los restos óseos que ya fueron restituidos.
En esa instancia también aparecieron los restos pertenecientes a otros cuatro aborígenes que vivieron junto al cacique a fines de siglo XIX en los sótanos del por entonces flamante centro de estudios y exposición. El destino de todos tras su muerte fue el mismo: el descarnamiento y la exposición de sus esqueletos.
Del cacique se encontraron el cuero cabelludo y el cerebro conservados en formol, cuyos números de catálogo son el 5.443 y el 5.434. Eso marcó el inicio de una investigación con el objetivo de que se logre la restitución. En el caso de Inakayal, hay una ley que la prevé. En tanto, una resolución del Consejo Académico de la facultad de Naturales extendió la medida a todos los restos que se identifiquen y sean reclamados.

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