Damatta, neoliberalismo y fútbol

mayo 22, 2007

El pasado 21 de mayo tuve el gusto de asistir a la conferencia que, organizada por la Universidad Nacional de San Martín, ofreció en Buenos Aires el antropólogo brasileño Roberto Damatta. Orador más que agradable, Damatta arremetió, en un desprejuiciado portuñol, contra “Doña América Latina y sus dos o tres maridos: Democracia, Determinismo y Mesianismo”, tal el título de una exposición, en la que América latina sirvió de marco para una particular mirada interpretativa sobre Brasil y los brasileños, una mirada producida desde aquellos que han tenido la capacidad de formar opinión. Así nos condujo por la ideas del emperador Pedro II, siguiendo por las de Gilberto Freyre (autor de Casa Grande y Senzala), Darcy Ribeiro, el presidente Juscelino Kubitschek y un largo etcétera de nombres conocidos y no tanto por estas playas.

Como bien dijo James Clifford, lo ideológico en la alegoría etnográfica lo impregna todo, y Damatta con total honestidad no se privó de dejar claramente manifiesta su simpatía con una ideología liberal (diría que más bien neoliberal), producto seguramente de sus viajes y estudios por los Estados Unidos. Desconozco si sabría o no respecto a cierto estado de ánimo contrario, en nuestro país, a unas ideas que nos llevaron a la peor crisis socio-económica de los últimos cien años, pero él se encargó de plantearlas como necesarias en sociedades que, como las nuestras, serían reacias a cumplir con particulares “reglas de juego”. Y para ello, una vez más, jugó con la imagen del fútbol, un deporte-espectáculo que para algunos investigadores, tanto en Brasil como en Argentina, representa uno de los escasos hechos sociales en los que se encarna cierto espíritu de identidad nacional.

Según Damatta, el fútbol es la mejor metáfora de la sociedad liberal. Libres competidores que, en igualdad de condiciones, se entregan a un juego, con pocas y precisas reglas supervisadas por un árbitro imparcial, para desempeñar su mejor papel, resultado que quedará finalmente plasmado en la tabla de posiciones. Pero lamentablemente me temo que esto nace y muere en una simpática figura literaria. El fútbol, como la sociedad que lo contiene y lo utiliza, no es tan romántico, claro y cristalino como allí se lo planteó. Los equipos no parten a la competencia en igualdad de condiciones. Hay clubes ricos y clubes pobres. Hay quienes pueden comprar jugadores de alta categoría y quienes no. Hay clubes que pueden comprar árbitros y árbitros que se dejan comprar. Hay tribunales de disciplina con vara para clubes con influencia y vara para clubes infortunados. Igual que en la sociedad misma. Mire usted…

He quedado realmente sorprendido que Damatta desconociera a polémicas figuras del fútbol brasileño como João Havelange y Ricardo Teixeira, las corruptelas en Italia y la mismísima Alemania, la existencia de las barras bravas, como se las conoce en Argentina, verdaderas patotas mafiosas que participan de un gran negocio con el aval, en numerosas ocasiones, de dirigentes deportivos, policías, jueces y políticos.

Alguna vez escuché decir que en los EE.UU. el fútbol no es un espectáculo masivo entre los WASP porque los jugadores fingen y mienten para alterar el resultado del juego. Otra linda metáfora que, entiendo, no califica para una sociedad que como, la norteamericana, tampoco desconoce de qué se trata la corrupción. A propósito, la empresa Skanska, tan de moda hoy por la Argentina, es sueca, no?

L.E.

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Una respuesta to “Damatta, neoliberalismo y fútbol”

  1. Caos Says:

    Excelente el comentario.


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