Más que un antropólogo

enero 24, 2009

El Periódico (Guatemala).- El antropólogo, Charles R. Hale, estadounidense, blanco, de clase media alta, educado en Harvard y Stanford, ha utilizado sus conocimientos para dedicar más de 25 años a analizar la categoría raza –como una construcción social– desde una perspectiva crítica. Esto le ha permitido realizar una incisión, junto a su colega Edmundo T. Gordon, antropólogo afroamericano, en esta disciplina para crear la corriente de la antropología social activista que entierra la posición de asumir a las comunidades o a sus integrantes como objetos de investigación que terminan siendo útiles para generar publicaciones que facilitan una carrera académica individualista y “apolítica”.

Por el contrario, la antropología activista busca generar una conexión orgánica con luchas específicas de pueblos subalternos, a través de un trabajo académico de alto nivel, con acompañamiento político de largo alcance y de respeto hacia las comunidades y sus entornos.

Su compromiso intelectual y político ha llevado al doctor Hale a trabajar en Bolivia con líderes indígenas y académicos de distintas tendencias ideológicas, mucho antes de que los ojos del mundo se detuvieran en ese país gracias al triunfo de Evo Morales. Posteriormente, con su familia se trasladó por varios años a Nicaragua en donde apoyó los esfuerzos de la revolución sandinista por construir equidad, lo que lo llevó a inmiscuirse en la lucha del pueblo miskito que con derecho se negaba a ser cobijado bajo el único paraguas: el de la igualdad social. Se puso a caminar con ellos, buscó entender sus luchas y apoyó las demandas de autonomía que los pueblos de la costa atlántica lograron bajo el sandinismo. De este complejo proceso entre el Estado y pueblos indígenas publicó el libro: Resistance and Contradiction: Miskitu Indians and the Nicaraguan State, 1894-1987.

Posteriormente, lo cautivó Guatemala y la insurrección indígena. La entereza estoica de un pueblo maya que no dejó de ser crítico a las ortodoxias, que contra los análisis y planes militares no fue aniquilado, que se levantó dignamente y no fue vencido en el último genocidio estatal. A partir de su llegada empezó a crear redes familiares, académicas y de activistas, que lo llevaron a comprender la necesidad de entender que otro desafío de Guatemala, es no caer en la trampa del multiculturalismo neoliberal, por ser una respuesta superficial que no transforma las opresiones sustantivas.

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