Es “realmente poco” lo heredado de pueblos antiguos en Día de Muertos.

octubre 31, 2008

(Notimex).- Para el reconocido arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma se debe tener mucho cuidado con lo que se refiere al culto a la muerte en México y su relación en la tradición en los festejos de Día de Muertos, pues lo que se heredó de ese pasado “es realmente poco”.
Entrevistado por Notimex con relación a la reciente aparición de la cuarta reimpresión de su libro “Muerte a filo de obsidiana” en el Fondo de Cultura Económica, y octava en total, puntualizó que muchas de las prácticas que hacían los pueblos precolombinos también ocurrían en la Europa de entonces.
Por ejemplo, citó, visitar a los muertos en determinadas fechas del año, rendirles culto; esas son actividades, tradiciones prácticamente universales, por lo que se debe guardar cuidado respecto a lo que se cree eran prácticas exclusivas de los pueblos antiguos y se heredaron, “que es realmente poco”, y lo que se incorporó de Occidente.
Aseveró que en general, la concepción que tenían los pueblos prehispánicos sobre la muerte era muy diferente a la que trajeron los españoles, el catolicismo, el mundo de Occidente, pues para los primeros, sobre todo los mexicas, lo que deparaba el destino del individuo después de la vida dependía de la forma en que moría.
Por ejemplo, si fallecía en combate, en un sacrificio, entonces se iba a acompañar al Sol en una parte de su recorrido para llegar al Tlalocan, pero si ocurría de cualquier otra forma se iba al Mictlán, explicó Matos Moctezuma, responsable del Proyecto Templo Mayor y de cuyo museo de sitio fue responsable en años pasados.
Mientras que en el mundo occidental lo que se tenía era un orden moral, pues si un individuo se portaba bien y era un buen cristiano iba al cielo, pero si moría en pecado su destino irremediablemente era el infierno, y es el que se impone al encontrarse las dos culturas.
Al referirse a la nueva reimpresión de su libro, que apareció por primera vez hace 33 años y que lleva en total ocho ediciones, afirmó sentirse muy contento y dejó en claro que a lo largo de estas tres décadas no ha dejado de investigar sobre el tema del libro, que es el de la concepción de la muerte entre los aztecas.
En las primeras páginas de la nueva edición, en la presentación, hace referencia a los nuevos hallazgos en la materia, pero los conocimientos, las certezas centrales no han variado, simplemente han sido enriquecidas, así como tampoco los capítulos en que se divide.
Subrayó que permanecen las ideas que los aztecas tenían de la muerte, la concepción que tenían sobre dualidad vida-muerte, la cual era una figura central en la vida diaria de los aztecas y que surgió de la simple observación que hacían de la naturaleza.
Sigue
Es “realmente poco”. dos. naturaleza
El agricultor veía cómo con el cambio de las estaciones la plantas, las flores crecían y morían, para volver a retoñar, es decir adquiría el conocimiento de que las cosas desaparecían para regresar, y ello lo plasmaron los pueblos antiguos en diferentes expresiones artísticas, como la poesía.
De esta forma también se entiende que en el Templo Mayor una parte está dedicada a Tláloc, el dios de la lluvia y relacionado con la fertilidad, la vida, y la otra a Huitzilopochtli, deidad de la guerra, de la imposición a otros grupos, de la muerte, puntualizó.
Y todo estos conocimientos han sido incorporados en las primeras páginas del libro, lo que significa que esté más enriquecido.
Acotó que en esta cuarta reimpresión también hace referencia a la poesía, la escultura, la pintura que los pueblos prehispánicos dedicaron al tema de la muerte, así como dedica capítulos a tópicos como el tzompantli, altar en el que se colocaban los cráneos de los decapitados, y otros que aparecen desde la primera edición.
El tema de la muerte es uno de lo que han apasionado a Matos Moctezuma, quien desde el descubrimiento del Templo Mayor, en febrero de 1978 por un grupo de trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza, recibió el encargo de encabezar las excavaciones e investigaciones. Otro, por supuesto, es este proyecto arqueológico.
Su tercera pasión es la historia de la arqueología misma, sobre la cual, adelantó, prepara un tomo para la enciclopedia de la especialidad que en breve será publicada.
Sobre la muerte, recordó que en octubre de 2006 en el predio de las Ajaracas, parte del Templo Mayor, fue encontrado el mayor monolito del sitio, que está dedicado a la diosa Tlaltecuhtli, la señora de la Tierra y por lo tanto la que devoraba a los cadáveres.
Eduardo Matos Moctezuma (Ciudad de México, 1940) es maestro en arqueología por la Escuela Nacional de Antropología e Historia, y en antropología por la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha ocupado diversos cargos en el INAH y coordinado proyectos en Tula y Teotihuacán.
Ha recibido múltiples reconocimientos, como las Palmas Académicas de la Universidad de Francia y la Orden nacional al Mérito y Caballero de las Letras y Artes, ambas del gobierno galo, así como la Orden Andrés Bello, del gobierno de Venezuela.
Otros de sus libros publicados son “Vida y muerte en el templo mayor”, “La piedra del Sol”, “Vida, pasión y muerte de Tenochtitlan” y “Tenochtitlan”.
En “Muerte a filo de obsidiana. Los nahuas frente a la muerte”, con prólogo del reconocido historiador y filósofo Miguel León-Portilla, Matos Moctezuma aborda, a través de la arqueología y la historia, el concepto que tenía ese pueblo sobre la dualidad creación-fallecimiento.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: