Trabajos manuales en el siglo XXI

septiembre 8, 2008

El Correo (País Vasco).-El escritor debarra Carmelo Urdangarín ha vuelto a publicar un libro sobre trabajos tradicionales, fruto de las investigaciones llevadas a cabo durante el último año. ‘Oficios tradicionales XI’ recoge trabajos manuales que aún se desarrollan en el siglo XXI y que mantienen la forma de vida tradicional.

A lo largo de 224 páginas, se puede conocer cómo se fabrican abarcas de cuero o el trabajo de restauración de relojes, muebles de madera y alfombras.
El autor da un repaso a la artesanía vasca del momento que, según explica el etnólogo y miembro de la sección de Antropología de Eusko Ikaskuntza, Antxon Aguirre Sorondo, en la introducción del libro, es cada vez más minoritaria, ya que afirma que «se ha dado una disminución progresiva de la vida artesanal de los artesanos tradicionales», a lo que añade, «y uso la palabra ‘disminución’ por no decir simplemente ‘desaparición’».
A pesar del panorama tan negro que pinta Aguirre, Urdangarín se las ha apañado para encontrar un buen puñado de ejemplos de oficios de toda la vida que aún se siguen desempeñando pese a las amenazas constantes de las nuevas tecnologías y los mercados multinacionales.
Urdangarín nació en Deba en 1923, a la orilla del mar, y quizás por ello comienza el manual describiendo un oficio que tiene el mar como protagonista: el de maquinista naval. Un oficio que ha evolucionado mucho a la largo de los años, y que se reguló en 1885. Desde entonces para conseguir el título de maquinista naval hay que superar distintas pruebas y, según se explica en el libro, desde 1977, «los estudios de transporte marítimo tienen la calificación de Enseñanza Técnica Superior, reivindicando los maquinistas navales la titulación de ingenieros».
En la actualidad, pocos son los que se aventuran a cursar este tipo de estudios. «Parece clara la escasa atracción que la actividad de los maquinistas navales tiene en la actualidad para los jóvenes que deben optar entre los distintos estudios, circunstancia que se da a nivel mundial. Posiblemente la solución únicamente pueda pasar por la mejora de las condiciones sociales y económicas que son habituales en esta actividad», puede leerse en ‘Oficios tradicionales XI’.
Txistus y tamboriles
La investigación de Urdangarín se sumerge en el segundo capítulo en la fabricación de los instrumentos musicales que más presencia tienen en la cultura tradicional vasca: el txistu y el tamboril. Una actividad que «ha tenido una gran evolución positiva, sobre todo por su adaptación a la música actual». Uno de los más destacados constructores de txistus fue el elgoibarrés Patxiko Etxeberria (1902/1972), cuyo trabajo continuó tras su fallecimiento el también elgoibarrés Fernando Aspiazu.
En el capítulo dedicado a la restauración de muebles, el autor destaca el trabajo que realizan la ermuarra Ana Isabel Gutiérrez y la bilbaína Silvia Corral, que regentan un taller ubicado en Durango bajo el nombre de RestaurArte. En el libro se explica el proceso de restauración que se realiza en dicho taller, y matiza que, «aunque en RestaurArte se realizan trabajos de restauración de muebles de gran valor por encargo de museos u otras instituciones, es más frecuente la recuperación de bienes de particulares que se prevé volver a usar cotidianamente, sobre todo como elemento de decoración o soporte de los que tienen esta finalidad».
En cuanto a la fabricación de objetos decorativos, el manual se detiene en la labor realizada por el mendarés Jose Luis Urbieta. Aprendió el oficio de ‘kaxagina’, es decir, especialista en la elaboración de culatas para escopetas. «Su conocimiento de la madera le llevó a iniciar la elaboración de objetos decorativos, que realiza en el caserío familiar de Txarrantxola, en el barrio debarra de Lastur», explica Urdangarín. Entre los objetos singulares que ha elaborado Urbieta caben destacar una moto de madera fabricada partiendo de una pieza única de este material, relojes, insertos en un tronco de árbol tallado, cunas y grandes ‘kutxas’ talladas. «El artesano manifiesta que en ocasiones, cuando camina por el monte, observa troncos que le sugieren el objeto que podría elaborar con el mismo, utilizando incluso formas, más o menos caprichosas», añade.
Abarcas de cuero
El libro se detiene en otro artesano de la zona, en el capítulo dedicado a los fabricantes de abarcas de cuero. Se trata del debarra Martín Sukia. El autor explica el proceso de fabricación de este tipo de calzado en el taller familiar de Martín y matiza que «el uso de abarcas de cuero se limita actualmente a actividades folklóricas, sobre todo bailes y fiestas populares». A pesar de ello, Urdangarín explica que el artesano comercializa sus productos en una tienda abierta al público junto a su taller. «Al ser muy reducido el número de artesanos especializados en esta actividad, hace que Martín sea conocido por los demandantes que se dirigen a él para satisfacer sus necesidades, canal por el que logra la mayor parte de sus ventas».
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