Aranzadi ha exhumado restos de más de 300 víctimas de la Guerra Civil

marzo 12, 2007

Noticias de Gipuzkoa (Euskadi)

 donostia. Hace siete años, el periodista y sociólogo   madrileño Emilio Silva, fundador de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, contactó con la Sociedad de Ciencias Aranzadi en su interés por localizar en el municipio de Priaranza del Bierzo (León) los restos de su abuelo, fusilado en 1936 por el ejército franquista. Fruto de aquella llamada, esta entidad participó poco después en la que fue la primera exhumación de la Guerra Civil en el Estado y dio inicio a una serie de desenterramientos que alcanza ya los 40 y que ha permitido rescatar los restos de más de 300 personas. Una cifra, además, que se quedará corta cuando concluya la exhumación iniciada ayer en Valdenoceda (Burgos), donde se hallan enterrados más de 150 republicanos.

“Ya por aquel entonces manifestamos que Aranzadi y la universidad (la UPV y Deusto) contaban con gente como para acometer este tipo de intervenciones. Y así ocurrió. Siguieron llegando llamadas y pronto se empezó a trabajar con un plan concreto del Gobierno Vasco”, asegura Paco Etxeberria, profesor de Medicina Legal y Forense y director del Departamento de Antropología de Aranzadi.

solicitudes Este experto recuerda con nitidez aquella primera incursión en este capítulo del pasado relegado durante tantas décadas al olvido. Distintas asociaciones surgieron en aquel momento para reivindicar la memoria histórica y las solicitudes de investigación comenzaron a amontonarse encima de la mesa de la sociedad vasca, que sigue tratando de atender desde entonces tanto las cartas que llegan de Euskadi como las que lo hacen de otras zonas.

“Si podemos, por supuesto que nos desplazamos”, subraya Etxeberria, que asegura que incluso han llegado solicitudes de Canarias y del Sáhara, si bien “no siempre se concreta la exhumación”. Explica, por otro lado, que muchas de las peticiones relativas a la búsqueda de restos en otras comunidades se reciben desde la CAV.

Año tras año, el peso de Aranzadi se va incrementando en este campo, al haber intervenido en un 38% de las exhumaciones de la Guerra Civil en el Estado. Lo hace, además, en un contexto cada vez más sensible hacia este episodio histórico. El 20 de noviembre de 2002, el Parlamento de Madrid ejerció la primera condena al franquismo y, en diciembre de aquel año, el lehendakari, Juan José Ibarretxe, formuló una declaración de apoyo al proceso de reflexión sobre la memoria histórica.

Fruto de esta última se derivaron dos convenios de colaboración entre Aranzadi y el Gobierno Vasco: uno aún vigente con el Departamento de Justicia referente a los fusilados y desaparecidos, en el que se han investigado 400 solicitudes de familiares (un 99% de ellas del bando republicano), quedando 60 casos pendientes; y otro ya finalizado con el Departamento de Asuntos Sociales, por el cual se ha escaneado información relativa a 55.000 personas represaliadas por el franquismo.

Actuaciones para las que Aranzadi ha creado un equipo integrado por cerca de 20 especialistas, con profesores de la UPV, Deusto y otras universidades, y en las que suele recurrir a la colaboración de entidades próximas al lugar de trabajo.

Es un día a día dedicado a la justicia de un pasado condenado al ostracismo, al destierro que ya sufrieron sus propias víctimas. Días y tardes volcadas en la investigación de un archivo, en la recogida de testimonios, en el análisis de unos restos o en la realización de una exhumación. En definitiva, en aquello que requieran las asociaciones, que representan los intereses de las familias y para las que Aranzadi se pone a disposición, con independencia de sus perfiles políticos o ideológicos.

doble satisfacción Todo ello, con el objetivo de resolver cientos de casos cuya solución provoca una doble satisfacción. “Para ellos (los familiares) es cerrar una herida. Quedan muy agradecidos. Dicen que nunca hubieran creído que iban a ver la oportunidad de llegar a este momento: de hablar sin miedo a decir el nombre de su familiar, de poder exhibir su foto o asistir a un acto de reconocimiento… Perciben todo eso como una recompensa muy superior a las indemnizaciones o a otras cosas por el estilo”, resalta.

La alegría, no obstante, se extiende a los profesionales. “Para nosotros es muy enriquecedor. Parece que estamos ahí para facilitar información, pero existe también un enriquecimiento personal. Es algo que se ve en los alumnos que participan con nosotros. Excavaciones arqueológicas hay muchas y todas son igualmente interesantes, pero éstas tienen una dimensión humana interesantísima y próxima que no tienen las otras. Desde el punto de vista académico y científico también hay una utilidad en todo lo que se hace, pero por delante de todo eso está la dimensión humana. Esto es algo muy importante para las familias”, dice.

años perdidos Desde sus años de experiencia, Etxeberria lamenta que este tipo de intervenciones no comenzaran antes, aunque es consciente de que tampoco era fácil. “No supimos prestarle la atención debida todos: el mundo académico, el mundo de la ciencia, el de la sociedad, el de la política… cada uno desde su ámbito. Eso está justificado por la trayectoria anterior de lo que significa salir de una dictadura y de una serie de temores, de dudas, de miedos y de incertidumbres; pero ahora nos damos cuenta de que andamos tarde para algunas cuestiones, como la recogida de testimonios. Nos damos cuenta de que es una pena no haber empezado con esto unos años antes”, reconoce.

Pese a ello, agradece el interés creciente en torno a este tema. “Se ha abierto un interés en todas las direcciones. No es un tema exclusivo de expertos en antropología, o de archivo, o de laboratorio. Están saliendo canciones, poesía, obras de teatro, películas, reportajes, documentales, tesis doctorales, conferencias, cursillos, homenajes… Todo eso se ha abierto en todo el espectro del funcionamiento de la sociedad”, señala.

Son, en definitiva, las palabras de quien mejor conoce este ámbito y de quien, junto a las propias familias, más valora el camino que se ha abierto para rescatar del abandono una memoria escondida durante demasiados años. Un trabajo dedicado “a las víctimas olvidadas”, según declaró recientemente Etxeberria, tras la concesión a su persona del Premio Derechos Humanos 2006 que otorga la Diputación.

Anuncios

Una respuesta to “Aranzadi ha exhumado restos de más de 300 víctimas de la Guerra Civil”

  1. Rhina Montoya Says:

    Es un omenaje dedicado a todas aquellas personas que vivieron estas terribles desgracias… para todas aquellas culturas gracias por demostrar lo balioso de la vida y a los que crearon este informe muchisimas gracias sin ustedes es tas personas seguiran olvidas… Les agradesco su fina atencion “feliz dia” que dios los vendiga y los acompañe siempre. este mensaje fue escrito por una niña de 15 años porfavor recuerden que las personas que se interesan por estos temas ya casi no existen gracias y hasta pronto… Para mayor informacion mi msn esta disponible para todos los que les importe la historia mundial.
    !gracias!


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: