Sergio Correa
BBC Mundo, Berlín

Investigadores del Instituto Arqueológico Alemán hicieron el primer estudio interdisciplinario y exhaustivo de las enigmáticas líneas de Nazca y Palpa en el desierto peruano, y llegaron a sorprendentes resultados.

“De las líneas de Nazca y Palpa se ha interpretado muchísimo, pero se ha documentado muy poco”, comenta a BBC Mundo el arqueólogo Karsten Lambers, director del “Proyecto Nazca-Palpa”.

Junto a arqueólogos, antropólogos, geólogos y especialistas en disciplinas auxiliares, Lampers y su equipo trabajaron durante 10 años.

Relevaron completamente la zona donde se encuentran las líneas trazadas por las culturas Paracas y Nazca entre los años 800 a.C y 600 d.C.

Los resultados de la investigación permiten, sobre todo, descartar muchas hipótesis sobre el significado y el origen de las líneas.

Contra la creencia popular, el trazado de las líneas ni es perfecto ni es tan difícil de hacer. “Con tres palos clavados como orientación se pueden trazar fácilmente las líneas, que miradas de cerca tampoco son perfectamente rectas” declaró Lambers.

Palos guía

Las líneas son a veces sólo un trazo, a veces conforman figuras de trapecios y en mucho menor medida son figuras que representan seres vivos.

“Con gran probabilidad, muchas líneas constituían caminos, mientras que las figuras en forma de trapecio marcaban un espacio destinado a prácticas rituales”.

Dentro de los trapecios, el equipo de Lambers encontró plataformas y a su lado conchas y cerámicas, signo de que habrían sido usadas como ofrendas para un ritual que se desarrollaría dentro de los trapecios.

Muy probablemente se trate de rituales de fertilidad. Los científicos descubrieron que durante esa época hubo una creciente desertificación de la región.

Los trapecios fueron continuamente dibujados unos sobre otros, lo que les hace creer que no eran en sí mismos símbolos, sino un marco para las ceremonias religiosas.

Espectadores terrestres

Un estudio de visibilidad mostró que gran parte de las líneas son fácilmente contemplables desde muchos puntos del valle, lo que hace poco creíble la hipótesis que habrían sido trazadas sólo para ser vistas desde el cielo, tesis favorita de los amigos de la ciencia ficción.

Tampoco parece sostenible la idea largamente alimentada de que las líneas tendrían un significado astronómico.

Sólo muy pocas de las cientos de miles que rayan el desierto peruano pueden vincularse a alguna función astronómica, lo que probablemente sea pura casualidad.

Pero aún se mantiene un enigma en pie: cómo se lograron trazas las famosas figuras que representan seres vivos. Aunque el equipo de Lambers no investigó directamente estas figuras, es evidente que se necesitó un bosquejo antes de hacerlas, una suerte de mapa.