“Comunicamos lançamento do portal da VII Reunião de Antropologia Mercosul
que terá lugar de 23 a 26 de julho 2007 em Porto Alegre, UFRGS, Brasil
Visitem e conheçam a programação http://www.ufrgs.br/ppgas/7ram/index.html
Atenção para os prazos de envio de propostas de Mesas Redondas e demais atividades científicas.
Qualquer dúvida nos contatem 7ram@ufrgs.br
Atenciosamente
Cornelia Eckert
Presidente da VII RAM”

Gabriel Giubellino

Por primera vez en su historia, el Estado nacional concluyó una encuesta a los pueblos indígenas del país. Los censistas, que debían ser indígenas, visitaron entre mayo de 2004 y diciembre de 2005, a 57.000 hogares de todo el país. Contaron a 402.921 indígenas, de 22 pueblos diferentes. Entre ellos, pueblos que no eran visibles. Este censo informa que hay en la Argentina comechingones, charrúas, huarpes, onas.

Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INDEC) revelan una diversidad ignorada, con una presencia notable en la ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires. Cuatro de esos pueblos —mapuches, kollas, tobas y wichí— representan el 66,2% del total. El pueblo más grande es el mapuche, con un 26%, (Ver infografía). Entre loas más pequeños, el chulupí (0,1%, con 440 personas), tapiete (0,12%, 484 personas), y ona (0,12%, 505 personas).

En Capital y los 24 partidos del Gran Buenos Aires hay tobas (14.456), kollas (10.829), guaraníes (9.089), mapuches (8.693), tupí guaraníes (8.478), diaguitas y diaguita calchaquíes (5.738), ava guaraníes (2.868), tehuelches (1.637), rankulches (1.326), huarpes (1.134), y onas (114). Casi 65.000 personas.

¿Cómo pudieron detectarlos en medio de la gran ciudad? Bueno, hay que hacer historia. Historia de la estadística argentina, historia argentina.

El Primer Censo General de la República Argentina se hizo en 1869. Los jefes de frontera hacían una estimación de los indígenas con un criterio militar: contando enemigos. En el Segundo Censo, en 1895, seis años después de la llamada “Conquista del desierto”, también se los observó. Luego comenzó el período de omisión y ocultamiento. Los siguientes censos nacionales (de 1914, 1947 y 1960) no los tuvieron en cuenta. “En la jerga, se dice que hubo un etnocidio estadístico”, indica el doctor Enrique Amadasi, director nacional de Estadísticas Sociales y de Población. Y aclara sobre el número que da el INDEC de 400.000 mil indígenas: “Es de mínima”.

Fue recién en 1966 que se proyectó el Primer Censo Indígena Nacional. Quedó trunco con el derrocamiento del presidente Arturo Illia, pero sobrevivieron datos valiosos. Ese estudio parcial contabilizó 165.000 indígenas. Siguieron tres décadas, con sus censos nacionales de 1970, 1980 y 1991, en las que la Argentina directamente ignoró a sus indígenas.

Las cosas empezaron a cambiar con la reforma constitucional de 1994, con el reconocimiento de estos pueblos. Tres años después una ley nacional obligó a incluir la temática indígena en el censo nacional siguiente.

Al mismo tiempo, los pueblos indígenas se empezaron a movilizar. “Es un proceso que se pone en marcha en 1992, con el asunto de los 500 años. Comienzan a hacerse más visibles, demandando ser reconocidos como sujetos diferentes y con demandas específicas, puntuales”, relata Morita Carrasco, antropóloga, investigadora y docente en la UBA y consultora del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).

Llegamos entonces a cómo se detectó a huarpes o rankulches en la gran ciudad puerto en el Censo 2001. Se incluyó una pregunta para detectar en los hogares personas que se reconocían descendientes o pertenecientes a un grupo indígena. Tenía 17 opciones de pueblos, más otras dos (otro e ignorado). El Estado reconocía y conocía 17 pueblos; ahora son 22.

Rosalía Gutiérrez, una de las seis coordinadoras regionales, perteneciente al pueblo kolla, cuenta una anécdota: “En ese censo, hecho por docentes sin la participación de los pueblos indígenas, a muchos no les preguntaron nada. Un compañero sabía que se la tenían que hacer y cuando la censista ya se iba le dijo: ‘¿No me va a preguntar’? Y la censista contestó: ‘Ah, disculpe, no quería ofenderlo’. Tenían la idea de que el indígena andaba con plumas y semidesnudo”.

En 2001 fueron 281.959 los hogares que respondieron afirmativamente a esa pregunta, cuando fue hecha. Con ese conocimiento previo realizaron la encuesta que hoy está disponible en el sitio del Indec (www.indec.mecon.ar) y que da el número exacto de 402.921 personas.

Diana Munilla, coordinadora general de la Encuesta, señala que este es un primer estudio, y que debe tener una continuación. De todos modos, los sociólogos tendrán mucho trabajo para cruzar datos. Los censistas hicieron 90 preguntas.

Clarín 20-08-06

La idea de América surgió con la conquista europea, particularmente española, cuando el Continente tomó el nombre que aún conserva. La conquista española creó una extensa unidad territorial, política y lingüística que se extendió desde las tierras de California hasta el Estrecho de Magallanes. Con el tiempo surgieron otras grandes unidades políticas: dominios portugueses en el Brasil actual y colonias inglesas y francesas en América del Norte. Pero, más allá de las diferencias lingüísticas y políticas y de las rivalidades entre las metrópolis, todas compartían la misma tradición cultural, la del Occidente europeo y cristiano.
En el momento de la invasión europea el continente se caracterizaba por su diversidad, tanto geográfica, como lingüística y cultural. Por ello, el término “indio”, usado desde entonces para designar a sus habitantes originarios, es cuestionable ya que supone una unidad de las poblaciones americanas que no fue tal. La identidad del nativo la daba el grupo étnico al que adscribía y las relaciones entre estos grupos eran a menudo conflictivas. El concepto de “indio” como revelador de una unidad de las poblaciones americanas es un producto de la conquista (…).

Raúl Mandrini en Los Pueblos Originarios de la Argentina (Eudeba)