Deia.- Hace más de un siglo, desde la estación del tren de Lezama partía el tren en el que volvían a casa los baserritarras que, desde el Txorierri, se habían trasladado a Bilbao a vender los productos de sus huertas en el mercado. A partir de enero, la antigua estación será el punto de partida de una locomotora que nos llevará hasta nuestra historia más antigua, sede de un nuevo museo que guardará las reliquias que, durante siglos, han permanecido ocultas, sepultadas bajo el paso del tiempo. Leer el resto de esta entrada »

Cueva de Santimamiñe.

Cueva de Santimamiñe.

Euskonews&Media.- La ocupación humana de la Cueva de Santimamiñe y su utilización como hogar y refugio se pierde en la noche de los tiempos, pero el conocimiento de la existencia de su rico patrimonio arqueológico no llegó a la sociedad de Bizkaia hasta 1916, gracias a la curiosidad de unos jóvenes…

Desde que en 1918 Telesforo de Aranzadi, José Miguel de Barandiaran y Enrique Eguren excavaran las cuevas de Santimamiñe por primera vez, han sucedido muchos años y muchos avances en las técnicas y metodologías. Ahora, en una tercera fase de excavación comenzada en el año 2004, un equipo de arqueólogos dirigidos por Juan Carlos López Quintana excava la cueva con el objetivo de precisar y actualizar los datos encontrados.

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Noticias de Gipuzkoa.- Probablemente por ser cuartel general de las tropas insurgentes durante los ataques a Donostia e Irun en el verano de 1936, Oiar-tzun se convirtió en octubre y noviembre de aquel año en escenario de especial represión tras la victoria del bando franquista. No en vano, sus más de 100 ejecutados lo sitúan, por detrás de Hernani (más de 200), en la segunda localidad guipuzcoana con más muertos en ese periodo. De ellos, muchos fueron llevados al cementerio del municipio. El resto, enterrados en fosas condenadas a desaparecer bajo la maleza.

Decididos a rescatar una parte de esa memoria oculta, distintas autoridades del Ayuntamiento de Oiar-tzun, junto a varios vecinos, comunicaron hace algún tiempo a la Sociedad de Ciencias Aranzadi la existencia de una fosa a cuatro kilómetros del núcleo urbano, en Iragorri, en la carretera que sube hacia Artikutza. De forma rectangular, con unos dos metros de largo y uno de ancho, ésta acogió durante más de dos décadas los restos de aproximadamente 15 personas.

En 1960, sin embargo, se produjo una exhumación oficial, motivada por la búsqueda del cuerpo de Jorge Iturricastillo, sacerdote nacionalista fusilado el 7 de noviembre de 1936. La fosa se abrió y se sacaron los restos de ocho personas, hasta que se encontró el cadáver que se buscaba. Entonces, los trabajos se pararon, los cuerpos desenterrados fueron reinhumados en el cementerio (en 1977 se introdujeron en una sepultura específica en un acto de homenaje) y la fosa se cerró, con más restos en su interior.

El tiempo pasó y el sepulcro, escondido bajo la vegetación de la zona, fue adquiriendo un estado de clara degradación como consecuencia de la aridez del terreno, las precipitaciones y las raíces de la cubierta vegetal. Todo ello, hasta la mencionada solicitud a Aranzadi. Después de un largo y difícil proceso para localizar la fosa, la sociedad inició hace unos meses los trabajos para completar la exhumación.

Éstos han concluido con la recuperación de restos de otros cinco fusilados, de los que, debido a su disgregación y degradación, no es posible establecer su edad (sí se sabe que todos son adultos) ni su identidad. Pese a ello, asegura el director de Antropología de Aranzadi, Paco Etxeberria, existe una idea de quiénes podrían ser las personas que fueron fusiladas -se han encontrado casquillos y balas que hacen pensar que los disparos se produjeron allí- enterradas en este lugar.

“Todos ellos procedían de la cárcel de Ondarreta, en Donostia. Y, como sabemos que estaba Iturricastillo y la fecha en la que lo sacaron de la prisión, sospechamos que las personas que le acompañaban aquellos días y que también desaparecieron acabaron igual que él”, señala.

Se trataría, en concreto, de trabajadores de la fábrica de gas de Donostia (aunque muchas de las ejecuciones se produjeron en Oiar-tzun y Hernani, los muertos procedían de numerosos lugares), republicanos que no fueron sometidos a ningún tipo de juicio.

sin rastro Los cinco cuerpos encontrados elevan a 13 el número de personas exhumadas pero, según apunta Etxeberria, éste podría haber sido mayor. No en vano, desde un principio se cifró en 16 la cifra de posibles enterrados. “No sería raro que con el transcurso del tiempo, incluso, alguno de los esqueletos se hubiera deshecho por completo. Los huesos están muy carcomidos, deteriorados. Alguno podría haber desaparecido completamente”, explica.

Ahora bien, el director del Departamento de Antropología tampoco descarta que, en un futuro, se produzca en la zona un movimiento de tierras que haga aparecer más huesos u otro tipo de restos.

Diario Vasco

Kepa Fernández de Larrinoa, nacido en Bilbao pero residente en Alkiza, ha publicado un nuevo libro dentro de su dilatada carrera como antropólogo social. Estudió Antropología en la Universidad Complutense de Madrid y se licenció en el año 1980. Posteriormente, para profundizar en los estudios de antropología se marchó a Canadá y allí hizo el grado Máster of Ars. Fueron dos años de estudios y tesis sobre los festivales y emigrantes vascos en los Estados Unidos.

Después de cinco años de investigación, «que me condujeron a una tesis doctoral sobre el teatro popular en Zuberoa», actualmente Fernández de Larrinoa es profesor titular de antropología social en el Departamento de Trabajo Social de la Universidad Pública de Navarra.
Tirada de 300 ejemplares
Con una tirada al mercado de 300 ejemplares Fernández de Larrinoa ha escrito en castellano el libro Dones del Lugar. Trata sobre los cambios sociológicos, culturales y demográficos que han sucedido en Alkiza de los años 80, hasta estos primeros años del siglo XXI. En su interior se pueden en-contrar fotografías en blanco y negro de Alkiza y de sus habitantes.
Emigración
En los años 80, la población de Alkiza tendía a emigrar a las ciudades porque no había interés en vivir en el pueblo, ya que principalmente en los años 60 y 70 los emigrantes pasaban de los pueblos a las ciudades y el campesinado a la industria. Mientras, hoy en día se prefiere dejar las ciudades y vivir en el campo, «no para vivir del campo sino para residir en el campo», comenta Kepa.
El pueblo de Alkiza es una excusa para hablar de los pueblos de Gipuzkoa y los cambios sociológicos que acontecen en la provincia y en otros pueblos del País Vasco y en muchos lugares en los últimos. En sí en el libro no habla de la historia del pueblo, sino en los hechos que se constataban en él, por eso, generalizó hasta qué punto concuerdan con hechos más generales. Es otra forma de ver cómo lo global y lo local se entrelazan y se cruzan. Por este motivo, este libro es un ejercicio de búsqueda entre secciones de lo general y local. Por ejemplo, la demanda de las personas y la cultura que en Alkiza y en los pueblos campesinos y cómo han reaccionado ante las presiones del exterior, y cómo los otros grupos sociales foráneos han reaccionado a otras presiones y otros intereses llegando a residir en zonas rurales.

Dentro de su dilatada carrera, Kepa Fernández de Larrinoa ha escrito los siguientes libros: Intervención y diseños rurales (Vitoria 1996), Sociedad rural, desarrollo y bienestar (Vitoria 1999), La cosecha pendiente (Madrid 2000), La administración de los paisajes (Vitoria 2001), Sabor de antaño (Vitoria 2003) Intervención y vínculo (Vitoria 2006).

El pasado 26 de febrero un acontecimiento insólito tuvo lugar en el salón de actos del Centro Cultural Koldo Mitxelena, en pleno centro de la capital guipuzcoana. Un pequeño grupo de mujeres con cargos relevantes en sectores tan diversos como la innovación, la universidad, los medios de comunicación o la administración pública subió al escenario para presentar una iniciativa que empezó a gestarse hace ya seis años y que ha salido a la palestra hace pocas semanas. Se trata de Andresare, un proyecto que parte desde la pasión que sienten Teresa del Valle y Jone Miren Hernández por la investigación. Fueron ellas quienes en 2002 tocaron la puerta de Eusko Ikaskuntza, y lograron que la Sociedad de Estudios Vascos les concediera una beca para realizar “un estudio bibliográfico de las investigaciones sobre sistemas y relaciones de género en Euskal Herria”. Hoy, basta con entrar en la Red y teclear www.andresare.net para abrir una ventana orientada a la información, las colaboraciones, la creación de vínculos, los foros de opinión, la actualidad y el enriquecimiento. El proyecto acaba de ver la luz y su andadura no ha hecho más que comenzar. Ahora toca hablar de los retos más inmediatos, las aplicaciones más concretas y las promesas más esperanzadoras. Las propias autoras nos lo cuentan.

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